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LA VILLA DE IZNÁJAR
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EL
VIZCONDADO DE IZNÁJAR
D.
Pedro Fernández de Córdoba no solo era alguacil mayor de Iznájar
sino también su alcaide. Había sido elegido para suceder en los
cargos a su padre, el primer señor de Baena. Ejerciendo como
Mariscal de Castilla, estuvo al servicio de D. Juan II y fue ayo de
su hijo Enrique, que más tarde había de reinar como Enrique IV. Muy
poco estuvo al frente del alguacilazgo de Iznájar, murió en Segovia
en septiembre de 1.435,
dos meses antes que su progenitor. El mismo día de su muerte será su
hijo, D. Diego Fernández de Córdoba y Montemayor, III señor de
Baena, quien al heredar los distintos oficios y cargos del padre
pasará a detentar la alcaidía de Iznájar. De forma oficial, el 15 de
Noviembre, en Arévalo (Ávila), el rey D. Juan II, le otorgaba cartas
de merced con los oficios de alguacil mayor y alcaide de la villa de
Iznájar. Antes de la muerte del padre ya venía ejerciendo estos
oficios, junto al de Mariscal de Castilla, título que el mismo
rey le despachó en Segovia el 20 de diciembre de 1.435 "por
facer bien e merced a vos Diego de Córdoba, fijo de Pedro Fernández
de Córdoba, mi alguacil mayor que fue de la dicha ciudad, acatando
los buenos servicios que el dicho Pedro Fernández fizo a mí e al
Principe don Enrique mi fijo."
D.
Diego ampliaría el señorío de Iznájar conquistando la villa de Zexna
(Fuentes de Cesna) en 1.435 y el Castillo de Pesquera en 1.436.
Estas conquistas originarían años mas tarde diversos pleitos por la
delimitación del término con los repartidores de Loja. En 1.444,
toma partido por el bando de los príncipes de Aragón perdiendo,
entre otros muchos privilegios, la alcaidía de Iznájar, pues una
escritura fechada en Córdoba el 18 de febrero de 1.463 confirma que
"Rui Mendez de Baena, alcayde de Iznájar por el rey, tomó pleito
omenage de Don Diego Fernández de Córdoba, Mariscal de Castilla,
señor de Baena y Cabra cuando se la entregó",
lo que induce a pensar que Iznájar había pasado a jurisdicción
real.
Luego de algún tiempo volvió a congratularse con los reyes
participando en la reducción de Écija en 1.445 y brillantemente en
la toma de la villa de Atienza en 1.446.
Con la muerte de Juan II en 1.454 y la subida al trono de su hijo,
Enrique IV, nuestro personaje va a ver aumentado su prestigio en la
corte castellana con dos nuevos títulos nobiliarios; Conde Cabra y
Vizconde de Iznájar. En abril de 1.455 el rey Enrique IV realiza una
expedición a la vega granadina limitándose a algunas talas y
correrías. A su regreso fue muy festejado en Baena por D. Diego y
llegando a Jaén le despachó el titulo de Conde de Cabra el 2 de
Septiembre de 1.455.
“E por vos facer bien e merced, mi voluntad es de vos facer e fago
Conde de vra. villa de Cabra e quiero e es mi md. q de aquí en
adelante seades llamado e intitulado e os llamo e intitulo por la
presente Don Diego Fernández, Conde de Cabra.”
El Conde participó en las expediciones castellanas de 1.456 por las
campiñas de Lora, Antequera y Archidona y en 1.457 en el asalto de
la villa de Jimena. Estuvo presente en la toma de Archidona en
1.464, distinguiéndose especialmente. Por este motivo una Cédula
Real dada en Olmedo el 3 de noviembre le premia con la villa de
Castro del Río con su fortaleza, pechos y derechos y jurisdicción
alta y baja, civil y criminal, etc. Durante la guerra civil desatada
en Castilla en 1.464, con la degradación de Enrique IV y la
coronación de su hermano el Príncipe don Alonso, nuestro Conde tomó
partido por Enrique IV, sus hijos tomaron Écija y la pusieron en
obediencia al rey. Como premio el 23 de Octubre de 1466, Enrique IV
le hizo merced de la villa de Iznájar.
“Considerando los muchos e buenos e leales e continuos servicios que
vos, Don Diego Fernádez de Córdova, Conde de Cabra, mi vasallo e de
mi Consejo me avedes fecho e facedes de cada día, especialmente
después que los movimientos presentes se comenzaron en mis Reinos i
los traxos i peligros que avedes pasado por sustentar mi voz e
opinion en el reyno de Andalucia , e tomar la ciudad de Ecixa para
mi que por los Caballeros mis rebeldes estaba ocupada, e los daños
que por ello a vuestra tierra e vasallos sean fecho, que ami son
notorios e conocidos e por tales los quiero e alego. E para que aya
alguna enmienda e remuneración e pago e satisfacción dellos ...”
Por tanto al conceder para él y sus herederos y sucesores por juro
de heredad, para siempre jamás la villa de Iznájar, frontera de los
moros, con toda su tierra, término y jurisdicción, junto con los
lugares de Rute y Zambra, que dependían de Iznájar al haber tomado
partido su señor Yañez de Barrionuevo por el infante Alfonso, le
nombra Vizconde de Iznájar.
“Don Enrique considerando los muchos e buenos e leales e señalados
servicios que vos Don Diego Fernández de Córdoba Conde Cabra mi
Vasallo e del mi Consejo me avedes fecho e facedes cada día e por
Vos mas honrar e decorar e acrecentar vuestra casa e estado, por la
presente vos fago e crio Vizconde de la Villa de Iznaxar de que vos
yo agora fize merced e quiero e es mi merced que de aquí en adelante
vos e quel o aquellos que de Vos la dicha Villa de Iznájar eredare,
ayades e tengades la dicha villa, e con el dicho titulo de Vizconde,
e gocedes e vos sean guardadas todas las honras e gracias e mercedes
e franquezas, libertades, preeminencias, dignidades , prerrogativas
, esenciones, inmunidades e todas las otras cosas e cada una dellas
de que an e gozan e son guardadas a los otros Vizcondes de mis
reynos, vos sea fecha la salva e ceremonias, e seades servido con
todos los otros autos e cosas que según derecho e leyes de mis
reynos poderes e debedes ser servido, o yo por la presente os fago e
crio por Vizconde de la dicha villa de Iznaxar, igual para todo lo
susodicho de los otros Viscondes de los dichos mis reynos.”
A la muerte de Enrique IV y con la proclamación como reyes de don
Fernando y doña Isabel se producen nuevas insurrecciones en las que
nuestro Vizconde se encuentra al servicio de los nuevos monarcas. En
1.475 el Maestre de Calatrava, Tellez Girón, se había apoderado del
Alcázar de Baena, al cual había puesto cerco el Conde con su gente.
Tras seis meses de asedio el concejo de Baena solicitaba a los Reyes
la venta de algunas cosas y heredades de la ciudad para poder
finalizar con éxito el cerco. Enrique de Figueredo con otros
rebeldes tomó la fortaleza de Sabiote en el obispado de Jaén y el
Conde junto a otros leales a los reyes salió al campo de batalla
prendiendo al insurrecto por lo que fue recompensado por la propia
reina Isabel, el día 30 de marzo de 1.476, con el Brial y la ropa
que ella vistiese el día primero de Pascua de cada año para su mujer
y las demás condesas que la sucediesen. En 1.478 participó en las
negociaciones de treguas con el rey granadino Abulhacén. Otorgó
testamento el I Vizconde de Iznájar en Baena, el 16 de agosto de
1480, ratificándolo el 17 de enero de 1.481, dejando a su
primogénito D. Diego los mayorazgos de Baena, Cabra e Iznájar y vino
a morir el 16 de Agosto de 1.481. De esta forma nuestra villa junto
con los lugares de Rute y Zambra quedarán vinculadas por testamento
al mayorazgo de la Casa de Cabra, manteniéndose el dominio señorial
sobre estas tierras hasta el siglo XX.
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LA
CASA DE CABRA
Fue
el fundador de la Casa de Cabra D. Diego Fernández de Córdoba y
Carrillo, hijo tercero de Gonzalo Fernández de Córdoba, padre
del primer alcaide de Iznájar y abuelo del primer Vizconde, I
Señor de Baena, Alcaide de Cabra, primer Alguacil Mayor y Alférez
Mayor de Córdoba. Creador del escudo de armas que portan los Condes
de Cabra y Vizcondes de Iznájar.
Don Juan I, en 1.382, le nombró Mariscal de Castilla, oficio militar
instituido poco antes. Habiendo recibido de su padre la heredad de
Baena, el mismo rey D. Juan I le hizo donación de su Señorío el 4 de
mayo de 1.386, confirmada después esta merced por su sucesor Enrique
III, el 5 de Febrero de 1.394, en agradecimiento por sus servicios
en la campaña de Portugal. En 1.405 el rey Enrique III le concedió
la tenencia de la villa de Cabra, entonces frontera de los moros,
para protegerla de sus correrías, cuya posesión tomó el día 15 de
abril. Muerto el rey, durante la minoría de edad de su hijo D. Juan
II, se le concedió
merced para poblar la heredad de Doña Mencía en 1.415. A la muerte
de su padre, D. Gonzalo, recibió el nombramiento de Alguacil Mayor
de Córdoba, oficio
calificadisimo y de grandes preeminencias,
en el que sustituyó a su progenitor. Fue también Rico hombre y como
tal confirmaba privilegios.
Estuvo
casado dos veces y de ambos matrimonios tuvo sucesión. El primero
con Sancha de Rojas Díaz Palomeque, descendiente de la casa y solar
de Rojas en Castilla, octava
señora de Pozas, hija de Sancho Sánchez de Rojas y de doña
Juana de Toledo Palomeque. Fruto de este matrimonio nacieron los
siguientes hijos: Juan Rodríguez de Rojas, Pedro Fernández de
Córdova, Sancho de Rojas, Juana de Córdova y Gonzalo, Maria e
Isabel, que murieron niñas. Muerta doña Sancha, en marzo de 1.393,
el Mariscal contrajo un segundo matrimonio con
doña Inés de Ayala, señora de Casarrubios del Monte, hija
mayor primogénita de Pedro Suarez de Toledo y de doña Juana de
Orozco. De su unión con ella nació doña Marina de Córdoba y Toledo.
Antes de casar tuvo fuera de matrimonio dos hijos, uno de ellos,
Fernando Alfonso Carrillo de Córdoba, que dio origen al apellido de
Carrillo de Córdoba.
El Mariscal,
nacido pobre como él mismo afirmaba en su testamento, llegó
a acumular tantas propiedades que se cuenta tuvo bajo su nómina a
numerosos caballeros y criados, llegando a pagar por este concepto
una cuantiosa suma de maravedíes. Con todas ellas estableció dos
mayorazgos; la Casa de Poza
en su hijo primogénito y para el segundo la Casa de Cabra.
Tenía poder de su primera mujer doña Sancha de Rojas para
poder testar por ella y fundar mayorazgo con sus bienes. Los mismos
fueron incrementados con Villaquirán, Casa de Vascones, Revenga y
Villacisla, bienes heredados de su madre doña Maria García Carrillo,
fundando mayorazgo en Juan Rodríguez de Rojas, su primer hijo, que
recibió las armas y el apellido de Rojas de la madre. Esta fundación
se realizó el 17 de Enero de de 1.423, en Córdoba, fecha de su
primer testamento, confirmada después en el segundo el 8 de Marzo de
1.427, en la misma ciudad. De este caballero proceden los sucesores
de esta casa que con el tiempo llegaron a ser los Marqueses de Poza
para unirse nuevamente con la Casa de Cabra-Iznájar.
Para
el segundo de sus hijos, D. Pedro Fernández de Córdova, fundó el
mayorazgo de Baena con las demás heredades y posesiones. Este hijo,
a quién el Mariscal tenía en gran estima, fue el elegido para
sucederle en el apellido Córdova y en los bienes principales de su
Casa. Para evitar
conflictos con demás hijos hizo que la villa de Baena le rindiera
pleito homenaje antes de su muerte, ejecutándose el mismo el 1 de
Enero de 1.427. Dos meses mas tarde, el 8 de marzo, otorgaba
testamento a favor de su hijo Pedro Fernández y el 10 de Junio de
1.431 despacha un mandamiento a Baena donde ordena al
Alcaide, Concejo, Alcaldes y Oficiales y Jurados, Alguacil,
Caballeros, Escuderos y Hombres Buenos de la villa que a Pedro
Fernandez, su hijo, Alguacil mayor de Córdoba, lo hubiesen y
tuviesen por su señor y le nombrasen por tal en los oficios que
eligiesen, y en la ejecución de justicia, el hacimiento de rentas,
etc. Era su deseo que
todas las mercedes y oficios que disfrutaba pasasen a este hijo.
Consiguió del rey que despachara una cedula en Valladolid el día 7
de mayo de Mayo de 1.429 otorgando Cabra a Pedro Fernández, villa a
la que él previamente había renunciado en favor de su hijo.
Renunció también al oficio de Mariscal para que el rey
concediera el mismo a su hijo, aunque no por ello dejó de llamarse
Mariscal y continuó firmando privilegios. Lo único que no pudo
conseguir para este hijo es que le alcanzase de días pues
murió en Septiembre de 1.435, dos meses antes que el padre.
Murió D. Diego en
noviembre de 1.435 y fue enterrado en la Iglesia de San Hipólito de
Córdoba. El padre había comparado el 27 de Agosto de 1.375 en 3.000
maravedíes los derechos a enterramiento en el Presbiterio de la Real
Colegiata de San Hipólito.
En el brazo derecho de la planta de cruz, hay dos sepulcros de
estilo renacimiento, pero del siglo XVIII, y sobre ellos dos escudos
heráldicos. Estas criptas corresponden a don Diego Fernández de
Córdoba y a doña Sancha García de Rojas, su primera esposa. El
blasón de la izquierda, con las tres bandas y los castillos,
representa las armas de D. Diego y el del lado derecho con las cinco
cornejas son las armas de Doña Sancha.
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ARMAS
Y BLASÓN DEL VIZCONDE DE IZNÁJAR
El
escudo de armas del linaje Cabra-Iznájar es el organizado por D.
Diego Fernández de Córdoba y Carrillo. Se describe como un escudo
cuartelado donde el primer y cuarto cuartel traen en campo de oro
tres fajas de gules,
y
el segundo y tercero en campo de gules un castillo de oro,
aclarado de azur. En heráldica normalmente en el 1º y 4º cuartel se
incluyen las armas del padre. Las tres bandas rojas (gules)
pertenecen al linaje de los Córdoba, distintivo usado por su
padre D. Gonzalo Fernández de Córdoba. Estas armas, que usan
todas las ramas derivadas de este linaje, proceden del fundador de
la Casa de Córdoba, el adalid Domingo Muñoz. Conmemoran la toma de
Córdoba por los cristianos, cuando el Rey D. Fernando con la mano
mojada de sangre se acercó a un Caballero que estaba herido y pasó
la mano por su escudo. Solo quedó manchado con tres dedos. De ahí la
razón de la tres bandas que representan la Escala y significa
la subida peligrosa y honorable por ser el que primero subió y entró
al muro y quebrando la Escala o la quemó o la tomó, por cuya causa
fue defendida la villa, ciudad o fortaleza.
El color rojo significa efusión de sangre, aridez en las guerras,
altera, caridad, alegría, victoria y es el primero de los usados en
las Armerías. El oro (amarillo) del campo (fondo) entre los metales
es el mas preciado, simboliza el sol, el león, el fuego, la caridad
y la nobleza. Los que llevan este metal en su escudo están obligados
a servir a sus soberanos cultivando las bellas letras.
En el 2º y 3º
cuartel se representan las armas de la madre. El castillo que vemos
en el blasón de nuestros vizcondes corresponde con las armas de la
madre doña María García
Carrillo. Estas son las pertenecientes al linaje Carrillo
que provienen de su abuelo Don Pedro Ruiz-Carrillo, primer Señor de
Villaquirán, Rico-Hombre de Castilla y Alférez Mayor del Rey Alfonso
XI en la batalla del Salado. Sus armas son en campo de gules un
castillo de oro aclarado en azur. El rojo del campo 
simboliza el fuego, la fortaleza, el valor, la fidelidad, la alegría
y el honor. Los que traen este color en sus armerías están obligados
a socorrer a los oprimidos injustamente.
El Castillo por su tamaño y fortaleza, es símbolo de grandeza y
poder, empleados en la defensa de los aliados. Otra
rama de esta familia, los Carrillo de Córdoba presentan
escudo partido donde el 1º de los cuarteles trae las armas de
los Carrillo, que son los castillos y el
2º trae en campo de oro tres fajas de gules, que es de los
Córdoba, que se puede confundir fácilmente con los de nuestros
vizcondes, al representar las mismas figuras pero cambiadas de
posición en el blasón.
Muy raramente los Reyes otorgaron armas nuevas
a algunos nobles debido a hechos excepcionales, como ocurrió en el
caso de nuestros Vizcondes. Siendo titular el segundo de ellos, D.
Diego Fernández de Córdoba, se le concedió llevar en la punta del
escudo, cortado de plata, el busto del rey moro de Granada Boabdil
el Chico, encadenado por el cuello a una cadena moviente del blanco
siniestro, colocando alrededor del blasón las veintidós banderas que
fueron tomadas a los moros en la batalla de Lucena. En la bordura
trae una leyenda que dice
sine ifso factum est nihil ,
que significa sin él nada se pudo hacer.
Este privilegio le
fue concedido al II Vizconde de Iznájar, en abril 1.483, por la
reina Isabel la Católica
cuando las tropas del Conde junto a las del
Alcaide de los Donceles, su sobrino, derrotaron e hicieron
preso al rey de Granada y su suegro Aliatar. Precisamente la batalla
se dio en el término de Iznájar.
Como curiosidad sobre la leyenda que trae en la bordura se cuenta
que el Alcaide de los Donceles añadió por divisa del escudo la frase
"Omnia per ipso facta sunt",
que está tomada, aunque algo modificada gramaticalmente con usos
tardíos del latín, del prólogo
del Evangelio de San Juan,
Omnia per ipsum facta sunt,
I3, y que alude a esta batalla, en el sentido de que él mismo lo
hizo todo en ese hecho de armas, de acuerdo con la traducción "Todo
se hizo por él".
A su vez, nuestro Vizconde tomó como lema para su escudo parte del
versículo siguiente del mismo lugar de los Evangelios
"Et sine ipso factum est nihil",
también en referencia clara al mismo hecho,
indicando que: "Y sin él nada se hizo".
Existe otra versión del lema del escudo, según la cual el Alcaide
había sacado su mote latino de una carta de San Pablo a los
Corintios, ligeramente distinto, pero con el mismo sentido:
"Haec omnia operatur unus", I Ad Corintios,
12, 11, que puede traducirse como "Estas cosas las ejecuta uno", a
lo que el Conde de Cabra respondió con el texto de San Juan, tácita
rectificación de lo anterior.
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EL VIZCONDE ACTUAL |
D. Alvaro Francisco de Asis López (Becerra) de Solé y de Casanova
Hasta la fecha y por distintos
motivos se han sucedido en el Vizcondado de Iznájar XIX
Vizcondes. El actual Vizconde de Iznájar lo es por titulo
otorgado el 7 de Septiembre de 1.983. Heredero del Mayorazgo de
la Casa de Cabra, Caballero de la Real Hermandad del Santo
Cáliz, Cuerpo Colegiado de la nobleza de Valencia, XXXII Señor
del Torreón de Turienzo de los Caballeros, Heredero del
Marquesado de Ayamonte. Nacido en Madrid el 9 de Abril de 1.978.
Junto a sus padres los Condes de Cabra han rehabilitado
recientemente El Torreón de los Osorio, por algunos llamado el
Torreón Templario, relacionado con el Marquesado de Astorga y
con la familia Osorio a la que pertenecen.
El actual Vizconde Iznájar,
abogado en ejercicio, ha contraído matrimonio el 17 de
septiembre de 2005 con doña Ana Pancorbo de Rato, hija de doña
Irene de Rato y Rodríguez de Moldes, viuda de Pancorbo. Desde
aquí
deseamos a la pareja todo un futuro de felicidad , y sobre todo que no olviden ésta su tierra, cuna y solar de su noble Casa, que
tanta grandeza dió a España.
EL TITULO DE VIZCONDE DE IZNÁJAR
“A vos Don Alvaro Francisco López de Solé y de Casanova, ya
sabéis que, por resolución de uno de Julio de mil
novescientos ochenta y tres, con arreglo a lo prevenido el
art. doce del real decreto de veintisite de mayo de mil
novescientos ochenta y tres, tuve a bien disponer que,
previo pago del impuesto especial correspondiente a las
sucesiones directas y demás derechos establecidos, se os
expidiera, sin perjuicio de tercero de mejor derecho, real
carta de sucesión en el titulo de vizconde de Iznájar, por
cesión que del mismo os ha hecho vuestra madre doña Pilar-
Paloma de Casanova y Barón, y por cuanto por vuestra parte
habéis cumplido con dichos requisitos, he resuelto expedir
el presente real despacho, por el cual es mi voluntad que
vos don Alvaro Francisco López de Solé y de Casanova, podáis
usar y uséis el titulo el titulo de vizconde de Iznájar, y
que de ahora en adelante con él os podáis llamar y titular.
En consecuencia, encargo a mi muy caro y amado hijo el
Príncipe de Asturias, y mando a los infantes, a los
prelados, grandes y Títulos del reino, generales y jefes del
ejercito, de la armada y del aire, presidente del tribunal
Constitucional, Presidente y magistrados del tribunal
Supremo de las audiencias, gobernadores de las provincias,
jueces, alcalde, ayuntamientos y demás autoridades,
corporaciones y personas particulares a quienes corresponda,
que os reciban y tengan por tal vizconde de Iznájar, como yo
desde ahora os nombro y titulo, os guarden y hagan guardar
todas las honras, preeminencias y prerrogativas que gozan y
deben disfrutar los demás títulos del reino, así por derecho
y leyes del mismo como por usos y costumbres, tan
cumplidamente que no os falte cosa alguna, sin que para la
perpetuidad de esta gracia sea necesario otro mandato,
cedula ni licencia, pero con declaración de que cada uno de
vuestros sucesores en
el mencionado titulo, para hacer uso
de él queda obligado a obtener previamente carta de
sucesión, dentro del término señalado y en la forma
establecida o que se estableciere. Dado en Madrid, a siete
de Septiembre de mil novescientos ochenta y tres.”
Firman el rey Juan Carlos y el Ministro de Justicia Fernando
Ledesma.
Vuestra majestad, expide real carta de sucesión en el
titulo de vizconde de Iznájar, a favor de D. Alvaro
Francisco López de Solé y de Casanova.
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