José Francisco de Casasola y Córdoba

    Nació en Iznájar en 1667 y fue bautizado en la iglesia de Santiago el día 21 de noviembre del mismo año, con los nombres de Joseph Francisco. Era hijo de don Juan de Cassasola y de doña Manuela de Córdova. Fueron sus padrinos el licenciado don Antonio de Cassasola, presbítero, y doña Paula de Córdova, sus tíos naturales. Ofició la ceremonia religiosa don Antonio de Avila y Aranda rector y vicario de la iglesias iznajeñas. 

Escudo de los Casasola en la biblioteca de Antequera Escudo de los Casasola en la biblioteca de Antequera     Se trasladó joven a Cartago, capital de Costa Rica hasta 1823, por entonces provincia española de las Indias Occidentales, donde llegaría a finales del siglo XVII. Allí ocupó los cargos de capitán, maestre de campo, familiar del Santo Oficio de la Inquisición, ejerció de alcalde ordinario de Cartago en los años 1703, 1708, 1711 y 1712, y de gobernador de Costa Rica interinamente en 1711, 172 y 1713.

    El 26 de diciembre de 1700 contrajo matrimonio en Cartago con doña Águeda Pérez de Muro y Echevarría, hija del Capitán don Joseph Pérez de Muro, teniente gobernador de Cartago, inquisidor, natural de la villa de Arga en  Navarra. La boda se celebró en la Catedral de esta ciudad. Fruto de esta unión nacieron siete hijos: Josefa (1701), un párvulo (1703), José (1705-1710), Antoñita (1706), Mariana (1706), José Francisco (1708) y Juan Manuel (1709). El párvulo falleció a poco de nacer, José falleció con 5 años y Antonia y Mariana fallecieron antes de 1722, muy jóvenes.  

    José Francisco y Juan Manuel fueron presbíteros. Juan Manuel fue además comisario de la Santa Inquisición. En 1.736 el cabildo de León de Nicaragua ordenó edificar ermitas en el Valle de Aserrí, para congregar alrededor de los oratorios a los feligreses dispersos. Con este encargo Juan Manuel de Casasola y Córdoba construyó una ermita en el lugar conocido como La Boca del Monte de Curridabá, una zona céntrica y de fácil acceso para los moradores del valle. Terminó el templo en 1738 y se lo dedicó al patriarca San José. Esta ermita marcaría el nacimiento de la ciudad de San José, fundada el 21 de mayo de 1737 con el nombre de Abra de la Boca del Monte. Pimero se convirtió en la Capital del Estado y desde el 31 de Agosto de 1848 pasó a ser la Capital de la República de Costa Rica.

    Josefa de Cassasola y Córdova nació en 1701 en Cartago y se unió en matrimonio con Bernardo García de Miranda nacido en 1690. En acato a las leyes y costumbres de la época, el 4 de enero de 1727, su prometido firmó escritura pública, para dar recibo de los efectos que los padres de su futura esposa le entregaban como dote; se citan entre otros: “ las casas de campo, en ejidos de esta ciudad, en cuyos corredores hay un oratorioi en que se celebra misa, con su altar, varias imágenes, etc... 500 pesos. Las mencionadas casas y otro cuerpo separado de oficinas de diversos cuartos, con sus cercados, trapiche, cañaverales 3.500 pesos; 100 reses vacunas a 5 pesos, 500 pesos. Una negra criolla nombrada Antonia, de 12 años, 300 pesos. Dos esclavos negros de Guinea, de 30 años, Gregorio y Damián, 900 pesos, en total 12657 pesos”. Don Bernardo por su parte aportó 1000 pesos en arras. La boda tuvo lugar el día 6 de enero de 1727. El matrimonio tuvo un hijo, Bartolomé García de Miranda Casasola que estuvo casado con Ignacia Alvarado, con quien no tuvo hijos, pero sí algunos descendientes naturales. Testó en Cartago el 16 de Noviembre de 1777 nombrando como albacea a su tío don Juan Manuel de Casasola y Córdoba, a  quien dejó el quinto de sus bienes para distribuirlos en bien de su alma. Entre sus propiedades se citan “una negra esclava, nombrada María Francisca, con tres hijos llamados José Francisco, Juan José y Serapio, libres para después que el testador muera y con obligación de servir en vida a su tío dicho”. 

    Según el historiador alemán Udo Grub, por las líneas Iglesias y García Escalante hay varios presidentes y ministros de Costa Rica que son descendientes de nuestro maestre de campo don José Francisco de Casasola y Córdoba. 

    Durante el mandato del gobernador costarricense Lorenzo de la Granda y Balbín se produjo una gran sublevación de los indios en la cordillera de Talamanca, al sur de Costa Rica, en la frontera con Panamá. El día 28 de septiembrede 1709 “ el cacique Pablo Presbere, que era el más temido en toda Talamanca, vio a los religiosos y a los soldados escribiendo cartas y se figuró que lo hacían para llamar a los españoles. En consecuencia, sublevó casi todos los pueblos de la comarca, y en unión de muchos indios Borucas, Cabécaras y Térrabas.”  

Cordillera de Talamanca (Costa Rica)Cordillera de Talamanca (Costa Rica)    Pocos meses después de iniciado el proceso de traslado forzoso de la población indígena, las naciones de Talamanca, los Cabécaras y los Térrabas (incluidos los de la isla de Tójar), así como los indígenas que ya habían sido reducidos en el poblado de Chirripó, unieron esfuerzos y atacaron a los frailes y soldados españoles. La revuelta general fue dirigida por los líderes indígenas conocidos como Pablo Presbere y Comesala. 

    En respuesta al ataque de los indígenas, el gobernador de Costa Rica preparó una gran expedición militar. Como no había abastecimientos militares suficientes, pidió  ayuda a la Audiencia de Guatemala. A principios de 1710 se recibieron armas blancas y de fuego, pólvora, balas y pesos en metálico. Se disponía ya en Cartago de un arsenal adecuado y de financiación para lanzar hacia Talamanca una considerable fuerza. El gobernador Lorenzo de la Granda y Balbín preparó un plan destinado a atacar Talamanca por dos frentes. Una fuerza compuesta por ochenta soldados al mando del Maestre de Campo don José de Cassasola y Córdova, salió directamente con rumbo a Talamanca por el camino de Chirripó.  

    En Cabécar establecieron el cuartel general y emprendieron numerosas correrías hacia las tierras de los indígenas rebeldes, logrando capturar a unos 700, incluido el jefe Presbere. No obstante, el cacique Comesala y otros indígenas lograron escapar, escondiéndose en las escarpadas montañas. A pesar de que se les había ofrecido la paz a los rebeldes si se rendían, éstos prefirieron dar fuego a sus casas y huir, e igualmente implantaron numerosas trampas de estacadas. Cavaron huecos en cuyo fondo pusieron afilados palos que luego cubrieron con maleza, para que los soldados, inadvertidamente, cayeran y se ensartaran en las estacas.  

    Los españoles después de permanecer varios meses en las montañas de Talamanca, regresaron  hacia Cartago en el mes de junio de 1710 por “la fragosidad de las montañas y la entrada del invierno”. En el camino hacia Cartago perecieron y huyeron alrededor de 200 indígenas, de manera que a esta ciudad llegaron unos 500. Tal como había prometido el gobernador, estos indígenas fueron repartidos entre los expedicionarios, a fin de que  los empleasen “para su servicio personal”. Debido a las duras condiciones a las que fueron sometidos, los indígenas traídos desde Talamanca murieron en gran número.  

Pablo PresberePablo Presbere    Según testimonio del gobernador Haya Fernández, nueve años más tarde, de los 500 indígenas que habían llegado a Cartago, quedaban solo 200. Respecto del cacique Presbere y los demás líderes fueron todos encarcelados en el convento de La Soledad en espera de ser enjuiciados. En el Archivo General de Indias en Sevilla se mantienen los documentos originales del juicio, la sentencia condenatoria contra Presbere y el cumplimiento de la pena de muerte, en un expediente sobre reducción de los indios Talamanca de la Audiencia de Guatemala.  

    El 1 de julio de 1710 el cacique fue condenado a ser exhibido por toda la ciudad en la que se pregonaría su delito, luego arcabuceado y finalmente decapitado, para exhibir su cabeza en un mástil, ya que en la capital no había verdugo para aplicar el "garrote". La sentencia se cumplió pocos días después, el 4 de julio. En la actualidad y como consecuencia de la ejecución de esta sentencia el cacique se ha convertido en un héroe para las tribus indígenas. En Costa Rica se conmemora la fecha de su muerte desde el miércoles 19 de marzo de 1997, cuando la Asamblea Legislativa de la República, declaró a Pablo Presbere Defensor de la Libertad de los Pueblos Originarios. Nunca imaginaría nuestro paisano la repercusión que siglos después tendría su expedición.  

    Al año siguiente, el 21 de junio de 1711, el gobernador Lorenzo Granda y Balbín fue destituido. Bastante enfermo se retiró a Nicaragua para curarse. El mando político y militar de la provincia de Costa Rica pasó entonces al iznajeño don José de Cassasola y Córdova quien lo ejerció de forma interina el resto de ese año y el siguiente. El 18 de octubre de 1712 falleció el gobernador Granda y a primeros de 1713 nombraron a José Antonio Lacayo de Briones, sargento mayor de la provincia de Nicaragua, para el gobierno de Costa Rica.  

    Mientras el nuevo gobernador tomaba posesión de su cargo, don José de Cassasola continuó ejerciendo como interino en Cartago hasta su fallecimiento el día 27 de abril. Su cuerpo fue enterrado al día siguiente, 28 de abril de 1713, en la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Cartago.

 

 

  

Miguel Villalba

 

 

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