Joaquín Narváez Ortiz

 

Nació en Iznájar, el día 1 de noviembre de 1822 y fue ejecutado a garrote en el patíbulo levantado en el Calvario el día 6 de Agosto de 1861. Así lo contaba El Correo Español en sus páginas:

Hoy a las once de la mañana, ha sufrido en Iznájar la pena de garrote el reo Joaquín Narváez, uno de los principales jefes de la revolución de Loja. Parece que ha dejado hechas importantes declaraciones.

Joaquín era hijo de Antonio Narváez Serrano, natural de Cabra,  y de María del Carmen Ortiz Sainz, natural de Ayamonte. Sus padres se habían casado en Iznájar en 1914. Vivían en la calle Real en 1817 y en La Plaza en 1823. El padre, D. Antonio Narváez y Serrano fue regidor del Ayuntamiento en 1818 y 1819. Era médico titular y "único Físico", según consta en un expediente de alistamiento de un soldado para la dotación de milicias correspondiente al regimiento provincial Bujalance, celebrado el 15 de mayo de 1820. Falleció el 21 de abril de 1823, solo unos meses después de nacer Joaquín. 

Sus abuelos paternos eran Juan Narváez y doña María Francisca Serrano y Palomeque, naturales de Cabra. Su abuelo ejercía como administrador de los bienes que tenía en Cabra el conde de Altamira.

Al fallecer el padre, la madre se trasladó a vivir al castillo con sus abuelos maternos: Francisco Ortiz Herboso, natural de San Juan de la Cisterna, valle de Sabá, obispado de Santander, fallecido en 1831, y Ramona Sainz del Revollar, natural de Santa María, en el mismo valle y obispado. El abuelo era el administrador del conde de la Revilla en Iznájar.

Joaquín vivió algún tiempo en Cabra, seguramente para atender a su formación, de donde volvió a Iznájar con diecisiete años para contraer matrimonio en 1839 con doña Mª Dolores Padilla Almansa, fallecida en 1857, con quien tuvo 8 hijos: Mª Carmen (1841-1857), Manuel (1842-1881), Antonio (1843-1857), Rafael (1845-1847), José (1850-1857), Francisco de Paula (1852), Manuela Trinidad (1853-1854) y Marcela (1855).

Al fallecer su primera esposa se casó en 1858 con la maestra del pueblo, doña Teresa Galán y Luque. Con quién tuvo 2 hijos: Antonio (1858-1918) y Joaquina (1860). Joaquina contaba poco más de un año el día 6 de agosto de 1861, cuando su padre fue ejecutado.

Don Joaquín Narváez Ortiz no tenía ningún parentesco cercano con el general Narváez, ni se unió a Pérez del Álamo por desavenencias familiares. Los descendientes aseguran que la familia tuvo propiedades en Loja (la Casería de Silva), y que Ramón era un nombre odioso para sus ante­pasados por haberlo llevado el duque de Valencia y que el retrato de Espartero, el gran enemigo del general lojeño, compitió con los Santos de devoción de la familia por ocupar el lugar preeminente en sus hogares.

Por los años cincuenta del siglo XIX aparece don Joaquín en varias relaciones de mayores contribuyentes de Iznájar y como tal asiste, en 1861, al Cabildo celebrado el 24 de enero. No debió realizar estudios superiores, pues figura como hacendado o propietario cuando consta su profesión. Ello no fue obstáculo para que gozase de un considerable nivel de instrucción, a juzgar por la gran corrección que, en todos los aspectos, se advierte en un escrito de su puño y letra, de fecha 4 de enero de 1857, que aparece en el Libro de Actas de dicho año.

En una copia del repartimiento formado por el Ayuntamiento Constitucional de Iznájar, del cupo que correspondió a la villa por contribución territorial impuesta sobre el producto líquido de los bienes inmuebles, cultivo y ganadería en el año de 1850, figuraba en la  2ª Sección, de propietarios vecinos que tenían sus tierras en arriendo y pagaban el 12 por 100, pero sujetos a gastos provinciales y locales, D. Francisco Rafael Narváez, hermano de nuestro personaje, fallecido en 1877, que vivía en la calle de La Plaza con tierras valoradas en 200 reales de vellón y una casa en 220, resultando un producto imponible de 420 reales de vellón anuales. La cuota de impuestos era de 65 reales 24 maravedíes. En la 3ª Sección, de propietarios y colonos que llevaban las fincas por su cuenta y estaban sujetos al pago del tanto por 100 común de gastos provinciales y locales, figuraba D. Joaquín Narváez, viviendo en la calle Pilas en una casa valorada en 59 reales y tierras valoradas en 154, resultándole un producto imponible de 213 reales de vellón anuales. Su cuota de impuestos era de 34 reales 12 maravedíes. Por tanto Joaquín poseía la mitad de propiedades que el hermano y no era el mayor contribuyente del pueblo.

En 1859 aparece D. Joaquín Narváez, con el número 356, en un "Cuaderno de amillaramiento de la riqueza de dicha villa que ha de servir de base para el repartimiento de la Contribución de Ynmuebles relativa al año próximo de 1860 ”, con las siguientes propiedades:

-  1 casa que habita de 3ª categoría (calle Las Pilas)

-  1 casa en la calle Las Peñas de 4ª categoría

- 1 fanega de tierra en  La Dehesa de 3ª categoría

- 1 fanega de tierra en La Toledana de 3ª categoría.

- 1 aranzada de olivar en La Saucedilla de 3ª categoría

- 2 aranzadas en Cierzos  de 4ª categoría

- 1 aranzada en Copete de 3ª categoría

- 3 aranzadas en Sotillo de 3ª categoría

- 2 aranzadas en Cierzos de 4ª categoría

- 2 aranzadas en Copete 4ª

- 1 fanega y 6 celemines de viña en Las Cabreras de 3ª categoría

- 6 celemines en Las Huertas Perdidas de 3ª categoría

Como vemos don Joaquín Narváez Ortiz no era un gran terrateniente aunque junto a otros miembros de la pequeña burguesía de Iznájar, debieron constituir la célula de demócratas que alentaría las aspiraciones de una mayoría de campesinos y artesanos en la revolución de 1861. Todos ellos, en mayor o menor medida, pagaron cara su defensa de las libertades.

 

 

Miguel Villalba

 

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