La Villa

    La construcción en el siglo XI  de un primer recinto fortificado partiendo del castillo, reforzado en el periodo nazarí,  con las murallas más fuertes en las partes más vulnerables, o sea, las inferiores, donde el muro se refuerza con torres próximas unidas por el adarve y protegidas por la barbacana dio origen al barrio de la Villa. El conjunto está incluido en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz (CGPHA), como Bien de Interés Cultural (BIC). 

    Arco de La VillaArco de La VillaLas torres y muros de este primer recinto fortificado son más fuertes hacia la parte Sur de la pendiente y acceso al enhiesto mogote del castillo, y más débiles al Norte y Noreste, que lindan con los tajos abruptos del cerro, cuya naturaleza constituye en sí una fortificación natural.

    La villa,  con la iglesia junto al castillo, tiene ½ Hectáreas de superficie, aún hoy se ven los lienzos de los muros árabes junto a cuatro torres cuadradas más una puerta muy reformada con pasadizo en codo. Dentro de este primer recinto que encierra el castillo se encontraría  la mezquita y la explanada exterior a ella, donde posteriormente sería edificada la iglesia, la alcaicería y numerosas viviendas. Contaría así mismo con baños árabes y hacia el oeste, por donde se pueden franquear las antiguas puertas árabes que daban acceso a la fortaleza, la denominada Albacara, o cercado para el ganado. 

    Restos de las torres de planta cuadrada se pueden apreciar en la entrada a la Villa; la Torre del Reloj se encuentra a la izquierda tras pasar la puerta de Los Arcos, al final del denominado Patio de las Comedias está la de San Rafael. Entre ambas existió otra que fue derruida, sus restos sirvieron para la construcción parcial de la Plaza Nueva y lo que quedó de ella sirve en la actualidad de garaje;  y por último restos de otras dos existen en la zona alta del cementerio, unidas a parte del lienzo de la muralla. A continuación podemos observar una torre semicircular, construida posiblemente en época de Muhamad V. Este  tipo de torre aparece en numerosos puntos fronterizos como Antequera, Archidona o El Burgo. También han quedado parte de un lienzo medieval adosado a la Torre de San Rafael, por la parte del tajo del Coso.

    La torre de entrada constaba de dos puertas en ángulo, por lo que Torres Balbás cita a Iznájar como ejemplo de fortalezas con entrada acodada. El mismo tipo de torres de entrada existen en varios pueblos de la provincia; en el castillo de Bujalance, y en el recinto amurallado de Baena. A  diferencia de otras construcciones almorávides nuestra torre albarrana no tenia patio interior según el citado autor.

     "Otra puerta hay en Iznájar (Córdoba), ingreso a su alcazaba, tal vez también obra almorávide, con recodo único; se entra con bóveda de medio cañón. Los arcos de entrada y de salida, pequeños, rotos sus arranques para ensanchar el paso, tienen alfiz. Las esquinas de la torres son de sillería arenisca y de mampostería el resto de los muros.”

    Fue construida en época almorávide cuando se generalizan estas torres-puertas con ingreso lateral. Entrando a la derecha, se originaría una pequeña liza, donde el enemigo era hostigado y abatido por la citada torre, el adarve de la muralla y la barbacana que como hemos citado es una obra de fortificación situada frente a las murallas protegiendo una puerta de acceso. Estas puertas podían contar con portales propios fortificados de paso obligatorio para acceder a ellas, y rastrillo, buhardilla o aspilleras en la torre donde se encontraban.

    El interior de la villa debió contar con una alhóndiga donde se realizaba el comercio permanente en las distintas tiendas repartidas por las calles del centro de la población. La palabra fundaq dio origen a fonda y al-fundaq a alhóndiga. Aquí llegaban los productos traídos por gentes forasteras y desde aquí se repartían a los zocos “suq”. Las alhóndigas servían a la vez de almacén de mercancías y hospedaje para sus propietarios. Normalmente se hallaban en torno y a poca distancia de la mezquita mayor. No se daban comidas, ni tampoco había camas. Los edificios eran de escasa consistencia, dispuestos de galerías cerradas en torno a un patio  cuadrado. La planta baja se dedicaba a almacenes y cuadras y las altas a alojamiento. Estos lugares sirvieron a partir de 1531 como patio de comedias y a partir de 1646 como corral de vecindad. Algunos siguieron existiendo tras la reconquista, otros fueron derribados. Aún existe en Granada el llamado corral del carbón que data de Yusuf I (1.333-1.354). En Iznájar el lugar ha llegado a nuestros días con el nombre del Patio de las Comedias.

    Hubo un segundo recinto murado del que han quedado pocas evidencias. Este segundo recinto arrancaba debajo de la demolida torre de entrada a la Villa, en la parte trasera de la Casa de Cultura,  continuaba por el patio del actual Ayuntamiento, y entre los patios traseros de las viviendas situadas entre las calles Malvar y Lanzas Torres seguía su recorrido finalizando en la zona del Peñón para unirse a una torre con portillo en la calle La Hoya,  que servía como puerta de entrada a la población por este punto. Los arranques de la misma se han conservado hasta fecha muy reciente bajo un solar del llamado barrio de La Torre.

    El tercer recinto, totalmente nazarí, ha quedado reducido al nombre de las puertas y poco más; la de la Muela, la del Rey y el Postigo, aunque en su día estas puertas estuvieron unidas por una muralla que partiendo de la Puerta del Rey llegaba hasta el Postigo y desde aquí continuaba por Las Peñas, para cerrar su recorrido en La Cruz de San Pedro.  

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