El Castillo

    El castillo está incluido en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz (CGPHA), como Bien de Interés Cultural (BIC). la norma aprobada por el Consejo de Gobierno fijó la delimitación del Castillo y de la Muralla Urbana de Iznájar. Aunque ya protegidos de forma genérica por el Decreto de Castillos Españoles de 1949 y, posteriormente, por la Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985, este conjunto carecía de límites precisos. El nuevo régimen de protección BIC abarcó la totalidad de la fortaleza, el foso y las dos murallas urbanas construidas para englobar las edificaciones de la población.    

El castillo de IznájarEl castillo de Iznájar

    Se encuentra situado a 533 metros de altura, coronando el gran  cerro de piedra caliza donde se asienta el recinto amurallado de la Villa. Pertenece al municipio desde 1.991, momento en que el Ayuntamiento lo compró por seis millones de pesetas a los herederos de los Condes de la Revilla.

    Partiendo del núcleo original existente los árabes se asentaron en él constituyendo desde entonces un bastión importante durante los siete siglos largos que se mantuvieron en Iznájar.  Las crónicas árabes lo mencionan muy pronto. En el año 886 el emir al-Mundir envió la caballería cordobesa, al mando de Asbain ibn Futais, contra los muladíes sublevados por Umar Ben Hafsún. A los dos años murió el emir sucediéndole Abd Allah y la fortaleza vuelve a tomar partido por ben Hafsún, sufriendo los asedios del nuevo emir. La represión durante estos años debió ser muy dura como muestra el hecho del año 912, cuando los habitantes asesinaron a su gobernador Fasl ben Salama que se había sumado a la causa muladí enviando su cabeza a Córdoba en señal de obediencia.    

AlmenasAlmenas

    Hacia el final del califato los bereberes proclamaron califa a al-Mustain, dividiendo parte del territorio entre los jefes de las tribus que le habían ayudado. A los Ziries les orrespondió el reino de Granada repartiéndose las tierras para evitar conflictos entre ellos. Iznájar y Jaén les tocó a Habus ben Maksan que vino a instalar su corte aquí sobre el 1010, creando un pequeño reino taifa con capital en Iznájar. Estuvo instalado en el castillo hasta el 1025, fecha en que su tío, Zawi ben Ziri, abandona Granada y los bereberes  lo reclaman para trasladarse a la capital. Algunos años más tarde sobre el 1080 Abd Allah, ultimo soberano de los Ziries, temiendo las invasiones Almorávides y el acoso al que sometían sus fronteras los cristianos, mandó reconstruir y fortificar todos los castillos de su reino incluido el de Iznájar.     

    Un siglo más tarde ya contaba con una amplia población y un mercado muy frecuentado según señala al-Idrisi, en una visita a Iznájar en la segunda mitad del siglo XII, cuando dice “que tiene un castillo bien fortificado con una población numerosa y una famosa alcaicería (al-qaysariyya)”. Los almorávides se habían instalado en él levantando una torre de entrada en recodo, ejemplo de la arquitectura militar de la época.

   Pocas noticias tenemos del periodo almohade, aunque por estas fechas parece ser que Iznájar era ya una plaza importante del reino. En 1240, durante la conquista de Rute, Benamejí, Zambra, etc, por Fernando III, el castillo vuelve a tener protagonismo. En esta ocasión quedó en la línea fronteriza no llegando a ser conquistado, pues ya en el Pacto de Jaén, de 1246, Iznájar quedaba en la frontera perteneciente al reino granadino, siendo pieza apetecida de los conquistadores cristianos.    

MuroMuro

    Durante las campañas de 1314 y 1341 por Alfonso XI debió sufrir los asedios de las tropas castellanas aunque en esta ocasión el temor a las lluvias impidió su conquista. Un  nuevo intento castellano se produjo en febrero de 1362 por parte del rey Pedro I, el Cruel, que con la ayuda del depuesto rey nazarí Muhamad V abatieron y conquistaron el castillo. Poco duró la alegría de los cristianos pues solo cuatro años más tarde, en  1366, fue el propio Muhamad V, tras su reposición en el trono granadino, quién lo recuperó para los nazaríes. Ibn al Jatib en su Ihata, nos cuenta detalladamente la conquista de la alcazaba de Iznájar por Muhamad V; narrando el incendio que se produjo en el castillo y los grandes destrozos ocasionados en sus murallas, así como su posterior reconstrucción dejando una fuerte guarnición de arqueros y aprestos de guerra. A partir de ese momento se mantendría como cabecera de un distrito importante del reino nazarí; uno de los iqlim citados por al Jatib es el de Hisn Ashar.

    Se cuenta que Fernando apodado el de Antequera durante la campaña realizada en 1410 tomó esta fortaleza para su rey Juan II de Castilla, pero no existe constancia documental alguna que lo acredite. Tampoco es cierto que la conquista definitiva fuese en 1431, durante la campaña de Álvaro de Luna. Fueron las tropas del Adelantado Mayor de Andalucía, Diego Gómez de Rivera, las que  vencieron a los últimos habitantes musulmanes de la villa en el invierno de 1433. El propio Gómez de Rivera confirmaba en su testamento, fechado el 3 de mayo de 1434, que las tenencias de Iznájar y la Torre de Rute, que él ganó para el rey, fuesen dadas a su hijo Perafán de Ribera. Sin embargo el rey castellano no confirmó estas tenencias al ser Peráfan menor de edad, era un niño de 12 o 13 años en ese momento, y encomendó la custodia y defensa de la fortaleza a don Pedro Fernández de Córdoba, nombrándolo el día 3 de Septiembre de 1434 alguacil Mayor de Iznájar. Años más tarde le concedió a su hijo y sucesor D. Diego Fernández de Córdoba,  el titulo de Vizconde de Iznájar.


 

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