|
LA VILLA DE IZNÁJAR
|
|
|
|
EN ESTA PÁGINA |
|
|
|
página alojada por
|
|
|
|
|
|
LA INVASIÓN ÁRABE DE IZNÁJAR
El
19 de Julio del 711 tiene lugar la famosa batalla del Guadalete. El
ejercito árabe a las ordenes de Tarik vence a D. Rodrigo, rey
visigodo, en las riveras del Wadi Lakka. Tarik decidido a
consolidar su victoria y aconsejado por el Conde Julián dividió su
ejercito en tres columnas para inspeccionar las tierras andaluzas.
El mando de las tropas enviadas a la provincia de Rayya
(Málaga), donde se encontraba incluida Iznájar, recayó en Zaide ben
Kesadi El Sebseki recorriendo sin tropiezo alguno las comarcas de
Archidona y Málaga. De esta forma el término y la villa de
Iznájar, que estaban densamente pobladas, tienen los primeros
contactos con el ejercito musulmán. Estas tropas habían seguido el
curso del río Genil para llegar a Iznájar antes de adentrarse en
tierras de Archidona. Así pues por estas fechas, a finales de julio
del año 711, el jefe bereber Zaide Ben Kesadi El Sebseki ocupa la
villa de Iznájar por primera vez, sin encontrar resistencia y al
parecer sin causar ningún daño. El núcleo original del castillo
hacía años que se había construido. Tal vez los iznajeños
entregarían la villa o presos de pánico, se refugiarían en los
montes próximos de las Cabreras o la Sierra de las Ventanas y las
tropas que pasaron por aquí encontrarían un pueblo desierto, a
semejanza de todos los de las zona.
Se conserva una leyenda, según la cual, los
habitantes se refugiaron en las aldeas y consiguieron establecer un
pacto con las huestes del ejercito de Tarik. Se dice que el ejercito
musulmán armó a los judíos, inspiró confianza a los moradores y
alejó algunos godos dispersos que se habían diseminado por estos
pueblos. No sabemos si en Iznájar habría judíos, aunque de todas
formas vemos que los habitantes del lugar no ofrecieron resistencia
alguna, siendo considerada plaza entregada y no fortaleza
conquistada, nombrándose jefes y administradores entre sus
habitantes, los cuales sólo debían pagar el tributo llamado
capitación.
Al año siguiente, en Junio del 712, el propio
Musa acompañado por tres de sus hijos, Abdalaziz, Abdalalá y Meruán,
dirigió personalmente las campañas desembarcando en Algeciras un
contingente de 18.000 africanos dispuestos a conquistar plenamente
España. La ocupación de la provincia de Málaga le fué confiada a
Abdalalá que se produjo ese mismo año. Su expedición pasando por
Iznájar llegó hasta Archidona. Cuenta Simonet que Archidona era
plaza fuerte y la llave de aquella montuosa región, que logró
tomarla sin resistencia, porque sus moradores, poseídos de terror,
pánico o celosos de su independencia, habían buscado refugio en las
montañas vecinas.
Los
hijos de Witiza, rey visigodo destronado por Rodrigo, después de
tratar con Tarik y Muza, el wali de Africa, fueron enviados a
Damasco para visitar al Califa. Llegaron a un acuerdo por el cual se
someterían al Califato. A cambio de la renuncia exigieron que se les
devolviesen sus bienes patrimoniales confiscados por Rodrigo
consistentes en 3.000 heredades, sin pedir nada con respecto a la
devolución del Trono heredado. Aquila (a quien Ibn Al Qutiyya llama
Rómulo), Olmundo y Ardabasto recibieron o conservaron un
extenso patrimonio, probablemente una parte de las tierras reales
visigodas y los bienes paternos en su posesión o expropiados por
Rodrigo. Hacia el 715 Ardabasto se había establecido en la
Bética oriental, donde poseía un millar de haciendas, y su
residencia era la ciudad de Córdoba, quedando como nuevo dueño de
las tierras iznajeñas, que algunos años más tarde tendría que ceder,
al menos una parte de ellas, a los sirios llegados con el ejercito
del Balg.
Tras la conquista peninsular, al mando del
gobierno de España quedó Abd al-Aziz en Sevilla, primer emir
de al-Andalus estableciendo su residencia en el valle de Abdalajis
(Málaga).
Iznájar había quedado incluida, desde el primer
momento de la conquista, dentro de la cora de Rayya con capital en
Archidona, como un distrito importante de la misma pues poseía un
castillo (hisn), que como sucede hoy se encontraría casi en
ruinas, al igual que la mayoría de las edificaciones existentes en
el pueblo.
Cuando los musulmanes llegan a esta zona debieron de encontrar una
población cristiana de base eminentemente agrícola situada en torno
a los márgenes del río Genil y los arroyos que surcan todo el
término. La toponimia se hace eco de numerosos pagos
correspondientes a época musulmana y los restos arqueológicos han
proporcionado los asentamientos y restos materiales mas antiguos
estudiados. A esto hay que unir la presencia de feluses de esta
primera época encontrados en distintos yacimientos. La presencia de
restos emirales y califales en los distintos yacimientos
arqueológicos confirman la existencia de hábitat de actividades
agrícolas y de explotación de minas. Curiosamente las fuentes omiten
la mención de Iznájar en un momento donde el hábitat está
ampliamente documentado por los numerosos restos arqueológicos tanto
en los alrededores de la villa, como en su fortaleza. Iznájar por
estas fechas se convierte en un importante núcleo militar y
administrativo de la zona.
|
|
arriba
|
|
|
|
ABD-AL-RAHMAN
I EN IZNÁJAR
Sobre
el 750 Artobás o Ardabasto , uno de los hijos del rey visigodo
Witiza, se vió obligado por la presión de los árabes a donar a diez
jeques sirios cien propiedades rusticas o aldeas. Entre las
propiedades regaladas se encontraba el castillo de Turruŝ
que correspondió a Abū ‘Utmān (Ubayd Allah ben Uthman), y la
alquería (qaryat) de Turruŝ, donde residía su compañero Yüsuf ibn
Bujt, posiblemente el cortijo de la Torre cercano al pago de
la Alquidía. Otro jefe, ‘Abdallāh ibn Jālid, yerno y sobrino de Abū
‘Uţmān recibió al-Funtayn (El Frontil), aldea cerca de Loja.
El 14 de agosto del 755 el príncipe marwani
Abd al-Rahman ben Mu´awiya pisaba el suelo de su futuro reino en
el puerto de Almuñecar (Al-Munnabak), acompañado por once personas,
entre ellos su liberto Badr, y Abu Galib, que sería posteriormente
su ministro y hombre de confianza. Fue recibido por los jefes de los
mawlas omeyas instalándose primero en casa de uno de ellos, ibn
Jālid en El Frontil cerca de Loja, y después en casa del otro Ubayd
Allah o Abū ‘Utmān que se encontraba un poco más al oeste en
el castillo de Turruŝ. Por lo que sabemos este castillo de
Turruŝ
o Torrox estaría situado entre Loja e Iznájar, era una de estas
propiedades regaladas por Artobás a los mawlas omeyas. Este castillo
de Turruŝ, no lejos de Iznájar, es el que Antonio Arjona Castro ha
identificado con el lugar denominado Los Castillos que está
emplazado frente a la aldea de Fuentes de Cesna, pasado el Cortijo
del Río, junto al conocido paso de la barca, cercano al río
Genil.
Existe cierta confusión entre el castillo
de Turruŝ
y la alquería de Turruŝ,
para algunos autores se trataría del mismo lugar y para otros son
lugares distintos. Estas propiedades eran explotaciones agrícolas o
villae (day’a), la palabra tiene también sentido de aldea. A la
villa romana o romano-visigoda, había sucedido en Andalucía el
maŷŝar, correspondiente al cortijo, aunque ninguno de estos vocablos
aparecen en las fuentes. Antonio Arjona cree que el topónimo se
trata del mismo lugar, la alquería y castillo de Turruŝ, pero
como hemos visto el castillo correspondió a Abu Uthman, mientras que
la alquería le fue entregada a su compañero Yusuf ibn Bujt. La
propiedad del Frontil correspondió a Abd Allah ibn Jalid y podría
coincidir con la primera residencia de Abd Al Rahman, trasladándose
posteriormente al Turruŝ que coincidiría con la alquería de
ibn Bujt (el cortijo de la Torre) y no con la propiedad de Abu
Utman, el castillo de Turruŝ citado en las fuentes.
En cualquier caso sabemos que tanto los árabes
procedentes del Jordán como los de Damasco se habían establecido en
tierras iznajeñas, sumados a las tribus yemenitas que con
anterioridad habían ocupando este territorio. En el núcleo de la
villa vivirían los mozárabes, en la fortificación existente con
anterioridad a la llegada de estos árabes. Las familias árabes,
siguiendo las costumbres de su patria de origen, vivían en el campo,
alejadas de la ciudad, ocupando muchas de las aldeas actuales, day’a
en árabe y los cortijos (maŷŝar) diseminados por todo el término.
También es de suponer que existieran beréberes poblando una parte
del territorio, llegados en el primer momento de la invasión.
Abd
al-Rahman que había logrado salvarse de la persecución abasi halló
apoyo para su causa en la tribu bereber de los Nafza a la que
pertenecía su madre. Bard, liberto del omeya, entro en contacto con
los clientes omeyas establecidos en estas tierras y los mismos
intentaron convencer al jefe qaysi para que lo aceptara como emir.
Yusuf al Fihri gobernador de Al Andalus en esta fecha le envió una
delegación, que pasando por Iznájar debía hacer saber al
príncipe que estimaba en mucho su egregio linaje y deseaba mantener
buenas relaciones con él a cambio de su renuncia a toda actividad
política y a toda pretensión a la soberanía. Le invitaba además a ir
a Córdoba y llegaba incluso a ofrecerle la mano de su propia hija.
La propuesta de pacto fue rechazada por el omeya dando comienzo así
las hostilidades. Los clientes qaysies rompieron la alianza tribal y
se unieron a los yemeníes. Desde Turruŝ marcharon a Archidona, donde
le reconocieron por soberano los del yund de Palestina, en la
musalla archidonesa, oratorio al aire libre a las afueras de la
cuidad, siendo proclamado emir. Algunos años más tarde Abd al-Rahman
confiscaría algunas propiedades a Artobás, de las que aún poseía en
tierras iznajeñas. |
arriba |
|
UMAR
BEN HAFSUN, LA REBELIÓN DE LOS MULADÍES IZNAJEÑOS
A
partir del año 880 (267 de la hégira) las crónicas árabes
cuentan como se sublevaron los castillos construidos en las coras de
Rayya
(Málaga), Takarunna (Ronda) y el lado de al-Yazira (Algeciras)
contra la autoridad del emir. Entre estos castillos se encontraba el
de Iznájar que va a vivir por esos años una época de luchas
constantes contra el poder de Córdoba. A la cabeza de esta
revolución se encuentra un muladí, ‘Umar ben Hafsún ben
Chafar, que va a ser la pesadilla de los emires Omeyas hasta que
finalmente Abderrahaman III consigue pacificar la zona, venciendo
los últimos conatos de rebeldía, en el año 927.
Durante estos años los emires Omeyas de
Córdoba enviaron numerosas expediciones para intentar sofocar la
rebelión. Muchas de ellas pasaban por Iznájar y otras iban dirigidas
a nuestro castillo. La primera se produce durante el gobierno de
Muhammad I en el año 267 de hégira, del 12 de agosto de 880 al 1 de
agosto de 881. Este año Ben Hafsún realiza una primera incursión a
la cora de Rayya contra el wali Amir ben Amir que fue destituido.
Cuenta Ibn Idari que el emir Muhammad ben Omeya ben Xahid algazuó a
la cora de Rayya y la de Elbira que se hallaban en estado de
desolación y movimiento, e intentó que acampasen hombres en los
montes de Raya y otras regiones sacados de los Banu Rifa,
completando el asentamiento de los mismos al año siguiente, quizás
en un intento de pacificar y dominar de este modo la comarca. Las
crónicas árabes del año 886 ven a Ben Hafsún como jefe de una
cuadrilla de salteadores que tienen su residencia en la fortaleza de
Bobastro desde donde atacan las poblaciones de la llanura. La
mayoría de habitantes de Iznájar, Cuevas de San Marcos y Archidona
eran muladíes, cristianos convertidos al Islam. Habría pocos
árabes y algunos beréberes. Estos habitantes llevaban un dura
existencia, en estado prácticamente de esclavitud, lo que fue el
germen para que el muladí atrajera a su causa a las poblaciones
cercanas para luchar contra los árabes. 'Umar consigue que los Banu
Rifa instalados en Alhama (Granada), a la cabeza de Harits ben
Hamdon, se uniesen a sus fuerzas para luchar contra el emir.
A principios de Junio del 886 las tropas del
gobierno, al mando del príncipe heredero Al-Mundir, marchan sobre
Alhama pero cuando el cabecilla de la rebelión está a punto de ser
derrotado muere el emir Muhammad I, el 4 de agosto del 886 y
al-Mundhir debe abandonar el sitio, regresando a Córdoba para
hacerse cargo del país, siendo proclamado emir el 8 de Rabí I del
año 273 de la hégira (13 de agosto del 886). Durante esta pausa y
tras la retirada del ejercito Omeya, Ibn Hafsún aprovecha para
reorganizarse reclutando campesinos para hacerse con el control
absoluto de las coras de Takoronna (Serranía de Ronda) y Rayya
(Málaga-Axarquía). Se dirigió hacia Begha (Priego) y Gebel Xiba
(desconocido) llegando hasta Queria-al-Galia (alquería la
desterrada), haciendo prisionero a Abdu-l-lah ben Samea emir de
Priego, llegando hasta Hisn-Axras (Iznájar) del alfoz de
Rayya, cuenta ibn Idari. Al apoderarse de Iznájar y Priego, deja en
ellas una fuerte guarnición mozárabe y muladí a las ordenes de sus
partidarios Said ben Mastana en Priego y Fasl ben Salama en
Iznájar. Desde Iznájar se dirigieron a Cabra donde los habitantes,
por temor, se le sometieron. Al- Mundir al tener noticias de lo que
estaba sucediendo envió un cuerpo de caballería a las ordenes de
Asbaj ben Futais contra la fortaleza de Iznájar. Tras cercar el
pueblo y rendirlo, lo conquistó pasando a cuchillo a sus habitantes.
Las fuentes dicen que el emir envió a Abdu-l-lah ben Muhammad ben
Modar y a Aidon al-Fati con caballería al distrito de Lucena de
Cabra, donde estaban tropas avanzadas de ben Hafsún que las
combatieron hasta acabar con ellos.
No
sería esta la única vez que los iznajeños tuvieran que sentir el
rigor con que el poder Omeya castigaba la comarca. Al año siguiente,
(28 de mayo 887 al 16 de mayo 888) Al Mundir en persona se dirige
contra el rebelde y cuentan que fueron entrados sus castillos en
Rayya y los castillos que había en el distrito de Cabra. En
Archidona fue crucificado su gobernador Aysun entre un cerdo y un
perro. Desde aquí se encaminó a la sierra de Priego donde cogió
prisioneros a los hermanos Matruh. Estos tres hermanos; Harb, On y
Talut junto a otros individuos de los Banu Matruh, hasta un total de
22 hombres, fueron conducidos a Córdoba y crucificados todos. El
emir al-Mundir reconquistaba a ‘Umar ben Hafsun numerosos castillos
de las coras de Cabra, Priego y Rayya. En los años siguientes la
rebelión en la zona no cesa y las aceifas se suceden sin
interrupción. En el 280 de la hégira (893) cuentan las crónicas que
el emir Abd Allah mandó edificar el castillo de Loxa (Loja) dejando
como gobernador a Idris ben Abdil-lah. La Lawsa musulmana fue
reconstruida en el año 893 por el emir cAbd Allah para
resistir los ataques de
cUmar ibn Hafsun.
Iznájar tuvo una gran importancia como nudo de
comunicaciones, pues su posición geográfica, la situaba como puerto
intermedio en los caminos que iban desde Granada hacia Málaga y
hacia Córdoba. Al año siguiente en la campaña del 281 h. (9 de Julio
de 894) se produce una nueva expedición contra los castillos
rebeldes entre Loja e Iznájar y la comarca de Priego. Ibn Hayyan en
Muqtabis III narra como en el entre el 13 de Marzo y el 2 de Mayo el
príncipe al-Mutarrif hijo del emir Abd Allah dirigió una aceifa por
esta zona. El ejercito omeya que venía desde Córdoba cruzó el río
Genil (nahr Sanyil) y sentó su campo en al-Magiliyyin, principio del
territorio del renegado Umar ben Hafsún. De allí tomó el
camino de Lucena hasta Iznájar, donde acampó en un lugar llamado
Mahallat Kurtish,
lugar situado frente al castillo, con toda probabilidad el cerro de
Las Majaillas, donde serian atacados por las tropas de Ben
Hafsún continuando después de varias escaramuzas hacia Loja y
al-Funtin poblaciones que no fueron molestadas. A la vuelta hacia
Iznájar, raziaron la zona comprendida entre Sayna (Cesna) y
Turruŝ
(Los Castillos), continuando después hacia el castillo de Sahla, al
que destruyeron, acampando en Priego.
Tras seis años sin noticias de la comarca,
vemos que en el
904 se
realiza otra aceifa sobre Rayya mandada por el qaid Ahmad ben
Muhammad ben Abi Abda. Esta vez contra Bobastro atacando de
paso Turruŝ y ar-Rigial, derrotando a los habitantes de Turruŝ a
las mismas puertas de su castillo. Se cuenta que aquí murió uno de
los mejores jinetes de los rebeldes llamado Ajn Zaina y multitud de
defensores de Ibn Hafsún. Dicen también que Rigial fue atacado con
los "almageniq"
y que quedó huella de ello y se abrió brecha
en su muro. Se desconoce donde estaría situado este ar-Rigial. En el
906 se dirigió una aceifa contra Algeciras y después contra Hisn
Loza (Loja) y luego hacia la capital de Rayya. Al año siguiente el
emir Abd Allah ataca nuevamente Bobastro con resultado negativo y
Said ben Al-Gualid conocido por Aben Mastana organiza una
sublevación en Belda (Cuevas de San Marcos). Un año después
el general del ejercito omeya Abi Aba, cuando se encontraba
combatiendo Bobastro, envió una gazua al mando de Isa ben Ahmad
contra los castillos de Said ben Mastena y tras concluir los
combates de Bobastro bajó para combatir personalmente el castillo de
Luc (Las Lagunillas) y permaneció sobre él hasta que lo
conquistó.
La villa de Iznájar padecía continuamente los
castigos del poder central. En el 909 una nueva algazua dirigida a
Rayya y Farira al mando del general Abi Aba llegó hasta Belda y
destruyó su fortaleza. La misma crónica cuenta que el general
fortificó calat al-Axa, Iznájar, y puso en él
guarnición de hombres y dice que quedó cautivo su alcaide en
Gebel Arux (la sierra de Aras, en Lucena) de la Cora de Cabra.
El castillo iznajeño que había quedado bastante deteriorado fue
reconstruido en esta fecha, pues los mejores lienzos de muralla que
aún quedan en pie corresponden a esta época. Del miedo que los
iznajeños llegaron a tener
a
estas feroces represalias, nos da idea el hecho ocurrido dos años
más tarde, en el año 911. Su gobernador Fasl ben Salama, deudo de
Said ben Mastena, se había levantado una vez más contra el
imán Abdu-l-lah. Ante esta situación, temiendo las talas y matanzas
que la misma les podía acarrear, los habitantes de Hisn-Axar
(Iznájar) degollaron a su jefe y una delegación de ellos llevó su
cabeza a Bab al Sudda (puerta principal) del Alcázar de Córdoba,
residencia del emir, en señal de amistad. El emir les agradeció la
acción, aunque este mismo año el general Abi Abda atacó Medina Belda
acompañado por berberies tanagies.
Tras la llegada al trono de Abd al-Rahmán III,
en el 912, se agrava aún más la situación pues el joven omeya quería
pacificar su reino, organizando un gran ejército con el que
conquista otra vez Iznájar, después marcha sobre la cora de
Elvira tomando Baza y Salobreña, evitando el ataque directo contra
Bobastro, por lo que en esta primera expedición el poder omeya
recupera 70 plazas fuertes y 300 husún o refugios fortaleza menores,
alguno de ellos en territorio iznajeño. Entre el 7 de Julio del 913
y el 27 de Enero del 914 realizan otra expedición, esta vez mandada
por el hayb Bard ben Muhammad, llegando por el hisn de Belda
nuevamente hasta Iznájar. El ataque omeya se dirige hacia la cora de
Takoronna, venciendo a ben Hafsún en Ojén y continuando por la
costa hasta Algeciras. Abderramán III decide seguir sobre Sevilla
que se somete, no así Carmona que sigue bajo los Banu Hayyay y es
sitiada hasta caer en el 917. El 19 de Mayo del 921 es el propio Abd
al-Rahmman III quién dirigió una expedición en persona hacia Turruŝ
(Los Castillos), pasando una vez más por Iznájar, pues los
habitantes mozárabes de la zona se habían negado a pagar los
impuestos. Dicha aceifa duró hasta el 17 de Julio. Vencidos los
rebeldes el Califa ordenó demoler las murallas de este castillo y
arrojar las piedras al río, quedando el lugar convertido en
desierto. En el año 927 se produce la ultima rebelión, encabezada
por Ibn Mastana en Belda. A partir de esta fecha no tenemos noticias
de más levantamientos en la zona, la comarca había quedado
pacificada. |
|
arriba |
|
IZNÁJAR,
CAPITAL DE UN REINO TAIFA
Al
final del Califato el hijo de Almanzor, Abd al-Malik al-Muzaffar,
realizó una oferta a los mercenarios africanos que quisieran
alistarse en su ejercito. A la llamada acudió un grupo de beréberes
de la tribu de los Sinhaya, de la rama de los Baranis, acompañado de
numerosos clientes mandado por Zawi ibn Ziri ibn Manad y dos hijos
de su hermano Maksan, llamados Hubasa y Habus. Al llegar a Córdoba
fueron muy bien tratados llegando muy pronto a ser uno de los
elementos mas importantes del ejercito bereber que pagaban los
Amiries.
Algunos años más tarde apoyan a
Sulayman al-Musta’ in,
pretendiente al califato
y contribuyen a colocarlo en el trono califal
que ocupaba el califa Abd al-Rahman IV, llamado al-Murtadá,
derrotado y asesinado en Guadix.
Como pago por los servicios prestados, Suleyman hizo un reparto de
feudos en el 1010 a sus mejores auxiliares, otorgando a los Ziries
el distrito de Elvira, es decir el valle del alto Genil y los
macizos montañosos que lo rodean, incluido Iznájar.
Los ziries tras someter el territorio deciden
sortearlo, como era costumbre entre los beréberes, correspondiendo
Iznájar y Jaén a
Habus ben Maksan, quien se estableció en nuestro castillo.
Durante aproximadamente quince años Iznájar sería la capital de su
reino. Así lo contaba el último rey de esta dinastía, Abd Allah, en
sus memorias:
"Cuando vieron los señores [ salatin ] de
Sinhaya y de los Banu Ziri que cada emir se había creado un feudo
personal en el pais , y que ellos no gozaban ya del prestigio e
influencia de antaño , se resolvieron a emigrar de al-Andalus y
pasar a Berbería, de regreso a sus antiguas moradas. Pusieronse de
acuerdo sobre ello, después de muchos sucesos, que sería prolijo
referir, y de ocurrir no pocos desordenes, que tampoco citaremos por
completo, dado que nuestro propósito es hablar particularmente de
nuestra dinastía, si bien por fuerza habrá que hacer algunas
indicaciones sobre las restantes, cuando parezca necesario.
La ciudad de Elvira, situada en una llanura, se hallaba poblada por
gentes que no podían sufrirse unas a otras, hasta el punto que había
persona que se hacía construir delante de su casa un oratorio y unos
baños para no tropezarse con su vecino. Por otro lado, no querían
someterse a nadie ni aceptar las decisiones de un gobernador; pero,
de otra parte, eran las gentes más cobardes del mundo, y temían por
la suerte de su ciudad, ya que eran incapaces de hacer la guerra a
nadie, aunque fuese a las moscas, de no ser asistidos por milicias [
extranjeras ] que los protegieran y defendieran. Viendo los
conflictos que habían surgido entre los principados de al-Andalus,
así como el fuego que los devoraba, y temiendo ser víctimas de algún
golpe de mano, enviaron al mencionado Zawi mensajeros que le
expusiesen la crítica situación en que se hallaban con estos
términos: “ Si antes de hoy vinisteis para hacer la guerra santa
nunca tendréis mejor ocasión que ésta de ahora, pues no os faltan
almas que devolver a la vida, casas que defender y honra que ganar.
Dispuestos estamos a asociarnos a vosotros con nuestras personas y
bienes, de tal suerte, que nosotros pondremos el dinero y la
residencia, a cambio de que nos protejáis y defendáis.”
Los
beréberes Sinhaya aceptaron la proposición, satisfechos de tal
deferencia y contentos de apoderarse de esta ciudad mejor que de
ninguna otra, viendo además que la oferta no podía encerrar engaño,
ya que los habitantes de Elvira estaban sumamente desunidos, y que
les ofrecían el poder sin tener ellos grupos étnicos o familiares de
quienes fuese de temer coalición hostil. En consecuencia, una vez
reunidos, y tras de habérseles incorporado todos los que tenían
ascendencia beréber, se encaminaron a Elvira y acamparon en su
llanura. Los habitantes les hicieron regalos y donativos en dinero,
que les devolvieron un cierto desahogo de vida, y les ofrecieron su
más sincero concurso, del mejor grado y sin asomo de mala voluntad.
Por otro lado, a su llamada respondieron también no poca parte de
los castillos de la región, como Jaén y sus distritos, e Iznájar,
por el Oeste."
En el reparto Elvira correspondió a Zawi y
ambos generales quedaron concertados para que, en caso de que el
enemigo atacase el territorio de uno de ellos, todos los demás le
asistieran personalmente y con sus hombres. Zawi Ben Ziri se instaló
en Granada hasta el año 1019/25 en que por distintas razones decidió
abandonar Granada para regresar a Ifriqiya, pasando su sobrino
Habus Ben Maksan a trasladar su corte a esta ciudad, quedando
Iznájar como una de las fortalezas más importantes de sus dominios.
El reinado de Habus en Granada transcurrió entre los años 1025 a
1038 tomando el titulo de hayib y el sobrenombre honorífico de Dayf
al-Dawla. La dinastía Ziri continuó gobernando el reino de Granada
hasta el 1.090, fecha en que fue destronado y expulsado a Africa el
ultimo soberano, Abd Allah. |
|
arriba |
|
LA
INVASIÓN ALMORÁVIDE DE IZNÁJAR
En
el 1.086 llegaron los almorávides a al-Andalus, llamados por los
reyes de las distintas Taifas. Con su emir Yusūf ben Tasufin a la
cabeza vencieron a las tropas cristianas en la famosa batalla de
Zallaqa (Sagrajas). Tras este éxito Yusuf se volvió a sus
territorios del Magreb, pero la división interna de las Taifas y el
éxito de Alfonso VI en Aledo hizo que el emir almorávide decidiera
apoderarse de los reinos taifas, empezando por Granada. El domingo 8
de septiembre del 1.090 el propio soberano del reino Ziri, Abd
Allah, sale a entregarle el poder, según nos cuenta en sus memorias.
Un mes después los almorávides habían conquistado Málaga en
similares circunstancias. El emir almorávide de regreso al Magreb
tras estas conquistas dejando a su sobrino Sir al frente de sus
nuevos territorios.
Yusuf ben Tasufin volvió a la península en 1.102/1.103 para
proclamar en Córdoba a su hijo ‘Ali como heredero. Le dejó el
encargo de constituir un ejercito de 17.000 jinetes para controlar
al-Andalus, distribuidos de la siguiente forma: en Córdoba 1.000, en
Granada 1.000, 4.000 para Levante, 7.000 para Sevilla y los
restantes para la defensa de las fronteras. Estas tropas tenían el
objetivo de defender el territorio de los ataques cristianos y
afianzar el control en el interior contra los andalusíes. El
asentamiento de estas tropas beréberes también se va producir en
Iznájar. En la Ariza, pago cercano a la aldea de La Celada, existe
un yacimiento en el que podemos observar la típica cerámica de la
época, muy fragmentada. Aquí tradicionalmente aparecen monedas
almorávides, los famosos quirates además de algunos feluses de la
primera etapa de dominación musulmana. El lugar es conocido por los
iznajeños con el nombre de “El Cuartel”, topónimo que indudablemente
alude al establecimiento de estas tropas en el término de Iznájar.
El historiador al-Idrisi nos da noticia que,
sobre el 1.123, Iznájar contaba "una numerosa población
y un mercado muy frecuentado".
En estos años se produce un hecho destacado: la
expedición de Alfonso I "el batallador" a estas tierras. En
octubre de 1.125 entra por Valencia, con un ejercito de 20.000
hombres, acompañado por don Gascon de Bearn, el obispo de Zaragoza,
don Pedro, y el obispo de Jaca, don Estevan. Acampa en Guadix para
pasar la navidad de ese año. Después continua hacia Granada desde
donde se dirige a Córdoba por el valle del Genil. En febrero de
1.126 se encuentra con el ejercito almorávide en Arnisul o Arinzol
(Castil Anzur), cerca de Puente Genil, donde tiene lugar la famosa
batalla en que vencen a los moros. Desde aquí se retira, volviendo
por el mismo camino de Iznájar, hacia Vélez Málaga, sin que los
almorávides lograran parar su avance. Su correría dio ocasión a que
numerosos mozárabes residentes en el itinerario de la expedición se
trasladaran a tierras cristianas, regresando con 14.000 de ellos que
repueblan las tierras conquistadas por los cristianos. Los mozárabes
que quedaron en al-Andalus y que habían colaborado con los
aragoneses fueron deportados al norte de África.
Algunos
autores apuntan que tras la dominación almorávide Iznájar quedó
adscrito a la cora de Córdoba. Arjona Castro basa esta
afirmación en la obra de al Idrisi
"Uns al-Muhay Wa-Rawd Al-furay"
que señala las distancias entre las
distintas ciudades de al-Andalus y al referirse a la cora de
Córdoba, ya al final dice: "entre el castillo de Iznájar
y Loja hay doce millas. Loja es una de las ciudades de Granada.”
Cree nuestro historiador que al Idrisi admite con ello que en
Iznájar acaba la jurisdicción de Córdoba, aunque en ningún momento
se cita expresamente esta pertenencia. Lo mismo podría decirse
cuando hace mención a la cora de Ilbira (Granada) o de la de Jaén,
pues ambos casos se citan las distancias desde nuestro castillo a
Loja o Alcaudete. La línea seguida por Arjona es la misma de Mª
Jesús Viguerra Molins, cuando escribe que esta misma teoría la
confirmará el antólogo y geógrafo Ibn Said a finales del siglo XII.
En todo caso al-Udri, el geógrafo que mejor describe la cora de
Elvira, en la segunda mitad del siglo XI divide esta en 62 distritos
y partidos (aqalim y ayza). El citado en 14 lugar, traducido
como Iqlim Laysar, es el distrito de Iznájar, citado también en la
Lamha de al Jatib como Hisn Ašar, apareciendo otras veces
como
Hisn al-Ašar. Durante la dominación almorávide Iznájar continuó
perteneciendo a la cora de Elvira (Granada), como un distrito
importante, tal es así que la destruida torre de entrada al recinto
de la villa pertenecía al estilo de construcciones que los
almorávides implantaron en al-Andalus durante su dominación. La
Torre, construida en estos años, era citada por Torres Balbá como
ejemplo de entrada en recodo a un recinto fortificado.
Al leer el relato de al Idrisi induce a
pensar que no tenia muy claro a que cora pertenecía nuestro pueblo.
Según él, al-Andalus estaba dividida en dos climas. El septentrional
o norte se llamaba Castella y el meridional al sur de estas tierras
que se llamaba Isbaniya. "Esta
primera sección del cuarto clima (iqlim) contiene parte del país de
los Francos (Ifranya), pais de al-Andalus, parte del mar Sirio
(mediterráneo), una gran parte del Océano Atlántico (al-Bahr al
Muzlim), y las islas Mallorca, Menorca e Ibiza.”
Sobre Al-Andalus dice que está dividido en muchas coras, de las que
describe las distancias existentes entre ciudades o castillos
importantes. Entre las citadas están; Al-Cabania o la campiña de
Córdoba que comprendía Qurtuba, Estiya , Bayyana, Qabra, AL-Yusana y
numerosas plazas fuertes; Rayya con las ciudades de Malaca,
Archidona, Marbella, Bobastro y varios castillos, y Elvira con
Garnata, Guadix y Almuñecar con muchos castillos y alquerías. Esta
división esta hecha siguiendo un orden de climas o secciones,
contentándose con mencionar las distintas provincias (iqlim y kuras)
con la denominación usual de su época. Iznájar se cita en estas tres
coras sin que defina a cual de ellas pertenecía.
"... entre Priego (Bagu) y
el castillo de Iznájar hay 16 millas ... Entre el castillo de
Iznájar y Loja hay 12 millas; Loja es una de las ciudades de
Granada."
"De Martos a Alcaudete hay ocho millas; de Alcaudete al castillo de
Iznájar. De Jaén a Arjona (Abrsuna) hay veinte millas."
"..., entre Loja y el castillo de
Iznájar hay 16 millas." |
|
arriba |
|
EL
REINO NAZARÍ DE GRANADA, IZNÁJAR UN PLAZA EN LA FRONTERA
En
1.212 se produce la victoria de las tropas cristianas sobre los
almohades en la batalla de las Navas de Tolosa. Años después a raíz
de la muerte del sultán Yusuf II el poderío almohade comienza a
decaer bajo la presión de los cristianos en la frontera y los
alzamientos de cabecillas internos en todo el país. En 1.225
Fernando III acompañado de al Bayasi conquistó Priego tomada por
asalto, Loja capituló entregando 80.000 maravedíes, asedió Jaén que
abandonó por ser ciudad fortísima y muy defendida, recogieron un
gran botín en Alhama, devastaron la Vega de Granada y cautivaron
1700 cristianos. Al final de la campaña dice la Primera Crónica
General que destrozó allá en esta tierra de moros
otros castiellos et fortalezas et
tornose para su tierra. Por el
itinerario que nos marca la crónica no parece probable que pasara
por Iznájar pues de Alcaudete pasó a Priego, Loja, Alhama, etc. En
la quinta campaña en 1.228 tomó Priego, derribando su fortaleza
hasta el suelo y al parecer el castillo de Zambra corrió la misma
suerte.
En el año 1.232 los habitantes de Arjona
proclamaron sultán a Muhammad Ibn Yusuf Ibn Nasr, apodado
al-Ahmar ("el Rojo") alzándose contra
Ibn Hud, que se había sublevado contra los almohades y
dominaba toda la España musulmana excepto Valencia y Niebla. Así fue
como comenzó la dinastía de los Banu Nasr o Nazaríes, también
llamados Banu l-Ahmar. Desde ese momento, Muhammad I extenderá su
autoridad a Jaén, Porcuna, y luego Guadix y Baza en 1.233,
aprovechándose para ello de la conquista de Córdoba por Fernando III
y el creciente descontento contra Ibn Hud. El asesinato de Ibn Hud
en Almería en 1.238 le encumbrará finalmente como el principal de
los soberanos de al-Ándalus.
En
1.240, en otra campaña de Fernando III el Santo, se entregaron
mediante capitulación, según la Crónica
General, varios castillos de la comarca: Benamejí, Belda, Rute y
Zambra, Ecija, Morón y Osuna. No sabemos si el de
Iznájar
correría la misma suerte, pues aunque a la relación prolija de
fortalezas ganadas se añade: "...et otros muchos
castiellos", con
frecuencia las crónicas musulmanas y castellanas repiten en los
acuerdos la misma formula con las que terminan la enumeración de las
cláusulas de los convenios: “ y
otras fortalezas.” sin especificar
sus nombres, razón por la que entre otras interpretaciones podemos
creer que era una simple formula en la renovación de las treguas
para dar legitimidad al acto.
Al consolidarse las
fronteras con el reino de Granada por el pacto de Jaén, en 1.246, la
fortaleza de Iznájar quedó en primera línea del territorio
musulmán.
El fundador del reino Nazarí, Muhamad Ibn al-Ahmar, acudió a Jaén en
1246 a prestar vasallaje al rey cristiano, con lo cual dejaba a
salvo sus territorios, fijándose la frontera con ellos en la sierra
de Lucena y montañas sub-béticas y se comprometía a colaborar con
Fernando en la reconquista. Iznájar quedó en la puerta de la vega
granadina y contaba ya con un amplio arrabal ubicado en la ladera
meridional del cerro.
Según Laredo Quesada la población de Iznájar en la época nazari era
de 500 a 1.000 habitantes. Al-Ahmar aprovecha los años de paz
proporcionados por el tratado para organizar el territorio,
fortificar sus plazas fuertes y realizar la repoblación en puntos
estratégicos de su dominio con las masas de guerreros que la
reconquista cristiana iba expulsando de sus hogares. En Iznájar se
construye el barrio de los Albaicines con las gentes que iban
llegando.
En 1.262 la plaza poblada por musulmanes se
encontraba en pacificas relaciones con los castillos cristianos de
su vecindad, pues en la partición de términos entre Priego,
Carcabuey y Algar con Tiñosa, ordenada por Alfonso X el 12 de
febrero de dicho año, dos moros de Iznájar, Alí ben Cacín y
Muhammad ben Cabeha, fueron enviados por el monarca granadino
para que, como conocedores del terreno ayudaran a los cristianos a
plantar las mojoneras. En esta situación estaría hasta que los
castellanos poniendo cerco a Rute en 1.314 consiguen tomarla, tras
tres días de asedio. Iznájar quedaba tras esta conquista castellana
en primera línea de frontera. Por la Crónica de Alfonso XI
sabemos que en 1.326 Utman ben Abil Ula jefe militar granadino
recuperó esta la fortaleza, lugar que estaba “desvastecido de gentes
et de viandas” durante la tutoría de Muhamad IV.
El propio rey castellano, en su campaña de 1341, en septiembre, pone
sitio a Iznájar, si bien el temor a las lluvias y la imposibilidad,
al carecer de dinero, de prorrogar el tiempo de servicio de los
caballeros y nobles que le acompañaban le lleva a desistir de su
intento por conquistarla.
"partió
desde, et fue cercar al logar de Rute. Et envió a don Alfonso
Méndez, maestre de Sanctiago, que cercase el castiello de Benamexil.
Et estido y el Maestre tres días, et entregarongelo, et el rey tovo
cercado doce días el logar de Rute, et los moros entregarongelo. Et
quisiera ir cercar a Isnajar, que tenían los moros ; et por quanto
era llegado el mes de septiembre, et facía grandes aguas, et otrosí
era cumplido el tiempo que avían a servir los ricos-omes et
caballeros que fueran con él, et él no tenía de qué les dar sueldo
dejó de ir cercar aquel Isnajar et fue a la torre de Matrera"
El rey castellano Pedro I, en febrero de 1.
362, para ayudar a su vasallo Muhammad V a recuperar el trono,
depuesto por el rey Bermejo, emprendió una campaña contra el reino
de Granada apoyando a los nazaries. Así lo cuenta Ibn Al-Jatib:
“ A primeros del mes de yûmadà I del
año 63, últimos de febrero de 1361. el tirano se puso en movimiento
al frente de un enorme ejército de cristianos para cumplir sus
promesas, llegando a llevar hasta mil doscientos carros que
transportaban toda clase de aprovisionamientos para el asedio de las
poblaciones del pais. Llamó al sultán que estaba en Ronda, el cual
acudió al frentes de quienes tenía consigo, reuniéndose en el
castillo de Casares. Se dirigió por tierra de musulmanes y atacó el
castillo de Iznájar, que dominaba la región como el ave de presa que
revolotea sobre su víctima. Entró la vanguardia de su ejercito por
detrás de Coria la Grande y se sumaron a sus gentes los habitantes
de la ciudad; no prevaleció sino la alcazaba, que carecía de
importancia. Pero cuando vio el sultán (Muhamad V) que iba (el rey
de Castilla) a apoderarse de quienes estaban en el y que iban a caer
en su poder, se resistió a ello, obligado por su religiosidad y su
honradez rogó al cristiano (al-afray) benevolencia, y le manifestó
que él no participaría en nada que pudiera ir en perjuicio de los
musulmanes y que constituyera un peligro para ellos, aunque
implicara el abandonar el dominio del pais; y pidió permiso para
retirarse. Esto molestó al rey de Castilla, que se lamentó del arduo
problema que representaría para su propio pueblo el abandonar lo que
se había empezado a dominar, pero le reiteró la promesa de ayudarle
y asistirle en la reclamación de su derecho. (Muhammad V se resignó,
a impulsos de su honradez y de su religiosidad, y se contentó de
dejar incumplidos sus grandes deseos para no ser escándalo para los
musulmanes. Se retiró a Ronda a primeros del mes mencionado., el día
octavo de él.”
Unos días después, el 10 de marzo, le comunica a Pedro IV de
Aragón la conquista de varios lugares, entre ellos la
"villa muy buena, muy fuerte que dicen
Ixnaxar"
rogándole el envió de refuerzos para continuar la guerra. Poco
tiempo duraría esta conquista pues en mayo de 1366 Muhammad V una
vez recuperado el trono granadino, la vuelve a arrebatar a Enrique
II. El propio monarca nazarí al mando de su ejercito dirige la
conquista del castillo, pero antes de iniciar el ataque, a los pies
de sus murallas, lo contempla de la siguiente manera:
"Iznájar es un poste
inaccesible, una fortaleza notable y un tormento evidente. El infiel
(Pedro I) se dirigió a ella cuando su firme resolución le dio su
dominio y su preocupación el deseo de ocuparla, y cerró y reparó sus
brechas, atendió a sus partes débiles, ampliando sus
fortificaciones, hasta el extremo de cortar e interceptar todas las
ambiciones y deseos. Toda ella estaba ajustada a la necesidad y
preparada para la violencia, a no contar con Dios cuyo poder es
invencible...” Ibn al-Jatib nos
relata igualmente la toma de Iznájar, los destrozos ocasionados por
la batalla en sus murallas, su posterior reconstrucción y la
guarnición que deja Muhammad V para su defensa.
Por último en 1.410, con motivo de las
campañas que el infante regente, don Fernando de Trastámara,
realizó en la primavera y verano de ese año contra Granada, cuentan
algunos autores que Iznájar fue nuevamente ocupada por los
castellanos. Posteriormente pasaría a poder granadino,
desconociéndose el momento exacto, para ser conquistada
definitivamente por los cristianos en 1.434.
|
|
arriba |
|
|
|
|