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LA VILLA DE IZNÁJAR

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La Romanización
Soricaira - Angelas
El Cerro de La Pía

 

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ROMANIZACIÓN DEL TERRITORIO

Estribos de un puente romano en el MolinilloLa falta de estudios históricos y arqueológicos en todo el sur de la provincia de Córdoba ha contribuido a reforzar la idea de que el término iznajeño contó con una población dispersa y poco romanizada. En cambio las evidencias arqueológicas y la privilegiada situación estratégica sobre la que se extiende el territorio iznajeño, inducen a pensar todo lo contrario. La villa de Iznájar enclavada en un elevado cerro sobre el río Genil, cuyo cauce ha constituido desde el Paleolítico una verdadera arteria natural de comunicación, ha ejercido como punto de paso obligado entre la Campiña del Guadalquivir y las Sierras Subbéticas desde la Antigüedad. El Pasillo de las Lagunillas, en la zona subbética, ha puesto en contacto los pueblos mineros de Sierra Morena con los asentamientos fenicios instalados en la costa malagueña. Ambos factores han sido decisivos para que nuestro pueblo presente un importante poblamiento romano, floreciente y muy intenso.

punta de flecha romanaHasta ahora  la realidad arqueológica no se correspondía con esta importancia, debido a la falta de investigaciones exhaustivas, sin embargo el estudio de algunos hallazgos aislados hacían pensar a D. Vaquerizo que "los influjos de los asentamientos fenicio-púnicos de la costa malagueña y los de los poblados de época protohistoria ( Bronce Final y época ibérica) ubicados en el valle del Guadalquivir y zona de las Subbéticas, propiciaron y aceleraron el desarrollo histórica de la zona. Ciertamente, Miguel A. Hitos documentaba en el Anuario Arqueológico de Andalucía una serie de asentamientos con una amplia profusión de villas romanas de dimensión y registro arqueológico variable, en el término de Iznájar, junto a las proximidades del Pantano e incluso en lugares que hoy están cubiertos por las aguas, demostrando por tanto que "este territorio se vio sometido desde muy temprana edad a un trasiego continuo de poblaciones". Las prospecciones superficiales realizadas por este arqueólogo en el término de Iznájar arrojaron el resultado de 12 yacimientos arqueológicos de adscripción romana, de los cuales solo se publicaron las coordenadas UTM. En este momento se localizan cerca de 70 yacimientos de la época , lo que puede dar una idea de la importancia de Iznájar en esta etapa histórica y sobre todo de la amplia población establecida en su término.

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SORICARIA - ANGELAS

columnas romanas en una casa de IznájarDesde finales del siglo XIX son varios los nombres propuestos por distintos autores para identificar la Iznájar romana. La existencia en el Itinerario de Antonino de una mansio, 7ª en la desviación de la Vía Augusta de Corduba a Hispalis, pasando por Anticaria, de nombre Angellas o Ad Gemellas ha dado pie a que los autores de finales del siglo XIX trataran de identificar esta mansio en el solar del antiguo Iznájar. Ramírez y las Casas-Deza (1802-1909) identificaba Iznájar en su Corografía Estadística de la provincia de Córdoba indistintamente con la mansio romana de Angellas o con Soricaria, oppidum ibérico que aparece en el relato "de Bellum Hispaniense" escrito por un soldado del ejercito de César narrando su propia experiencia durante la guerra civil entre César y los hijos de Pompeyo. El citado autor consideraba la más acertada la primera de ellas. El Madoz se pronuncia en el mismo sentido al describir nuestro pueblo:  “es población antigua conocida en tiempo de los romanos con el nombre de Angellas según el Itinerario atribuido a Antonino, donde figura como mansión de los cónsules y pretores en sus visitas provisionales.” 

En una obra más reciente, El Romancero de Iznájar y su Virgen de la Piedad, atribuida a D. Juan de Castro Orgaz, padre de Cristóbal de Castro, se afirma que fue Trajano ( Marcus Ulpius Traianus 53 d.C. - 117 d.C.) como emperador en el 98 d.C. en una de sus visitas provinciales quién puso el nombre de Angelas debido a la belleza de las mujeres que salieron a recibirlo. El manuscrito de la primera edición de esta obra , conservado en la Biblioteca Nacional que ha sido publicado en la Revista de Feria, nos suministra más datos. En uno de sus capítulos dice: Angellas era su nombre, y este nombre, oíd, le vino de la notable hermosura de sus hijas, que de mirtos y flores mil coronadas recibieron al invicto Trajano”. A continuación nos indica el lugar donde se encontraría este asentamiento y las vías romanas que por aquí pasaban; “El pueblo entonces se alzaba en el sitio conocido hoy por el ruedo; y el puente ahora en ruinas, sobre el rió, soberbio y bello asentaba por entonces sus estribos, a dos vías militares prestando a un tiempo servicio.”

amuletos fálicos siglo I d.C.En cualquier caso lo cierto es que la situación de Angellas o Ad Gemellas sigue siendo una incógnita puesto que, hasta la fecha no se ha  encontrado el lugar  donde pudiera estar asentada. Se dice que esta mansio podría estar situada en distintos lugares al sur de Córdoba como Lucena, Benamejí o Palenciana e incluso hasta en Alameda, en la provincia de Málaga, atendiendo bien a la importancia de algún yacimiento arqueológico conocido o bien a un intento de dar un mayor realce a la historia local de las distintas poblaciones.

El relato del Bellum Hispaniense nos habla de los episodios bélicos durante la guerra civil romana que dividió a partidarios de Cesar y Pompeyo enfrentándolos en suelo hispano. La famosa batalla decisiva de la derrota de Pompeyo sucedió en Munda, durante mucho tiempo situada en la Serranía de Ronda, aunque hoy se considera probada su desarrollo en las cercanías de Montilla (Córdoba). No es seguro y más bien las ultimas investigaciones la sitúan en la zona de Málaga, serranía de Ronda. Se citan también ciudades como Aspavia, Ventipo, Spalis, Carruca y Soricaria todas ellas de localización incierta hasta el momento, si exceptuamos  Ventipo, en las cercanias de Casariche (Sevilla) y por tanto cercano a Iznájar. Estas acciones bélicas se desarrollan en torno al rió Salado (hoy el Guadajoz) que viene a nacer en la aldea de Las Laguillas, donde parten sus términos Iznájar y Priego. Por este relato sabemos que en Soricaria lucharon los ejércitos de César y Pompeyo, aunque los datos que ofrece hasta el momento no permiten aclarar su situación. 

"Al día siguiente, los dos ejércitos volvieron a enfrentarse en Soricaria. Los nuestros se atrincheraron. Pompeyo, viendo que nosotros le cortábamos la comunicación con el fuerte de Aspavia, que se encuentra a cinco millas de Ucubis, se vio obligado a dar la batalla. Pero para no dejar que le atacáramos en terreno llano, quiso ganar una posición mas elevada, desde la pequeña eminencia en que se hallaba. Para esto, tenia que atravesar un lugar muy difícil, sin ningún remedio. Habiendo tomado los dos ejércitos la misma dirección, el enemigo fue detenido y arrojado hacia la llanura. Desde entonces , nosotros tuvimos ventaja. De todos lados, el enemigo emprendió la huida y se le hizo una gran carnicería. Lo que les salvó fue la montaña y no su valor. Si la noche no se hubiera presentado, nuestros hombres, aunque inferiores en número, les hubiesen privado de todo recurso; porque ello les mataron trescientos veinte y cuatro hombres de infantería ligera y ciento treinta y ocho legionarios, sin contar aquellos de quienes nos llevamos las armas y los despojos. Así fue vengada con este duro castigo al enemigo la perdida de los dos centuriones que nos mataron la víspera."

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EL CERRO DE LA PÍA

restos de muralla romana en el cerro La Pía De los yacimientos arqueológicos citados anteriormente se presenta aquí el denominado Cerro de la Pía. Este asentamiento romano ha permanecido inédito hasta la fecha, a pesar de encontrarse muy próximo al núcleo urbano. Es uno de los más importantes del término tanto en extensión superficial, como en cercanía  a la villa. Se encuentra a escasos 2 km. del pueblo, saliendo por la Cuesta Colorá en dirección a las Cabreras del Río. El espacio ocupa una superficie de 6.000 a 8.000 m2, estando delimitando por varias fincas de olivar. Conserva todavía dos tramos de muralla al sur-este y sur-oeste La muralla sur-este, de varios metros de longitud y una altura de mas de 2, presenta cimentación de sillería a espiga. Estos sillares no son muy grandes y están unidos en seco sin ningún tipo de argamasa. Por contra la situada al sur-oeste está realizada con argamasa, de piedras pequeñas de menores dimensiones. En la esquina del tramo este se presenta otro ramal construido con argamasa y cantos rodados, donde estaría situada la puerta de entrada al recinto. Sobre los muros, el terreno en ascenso presenta una suave pendiente que delimita una de las fincas. La mediana que separa las fincas se dirige hacía el arroyo de la Sonsailla y podría ser un tramo de vía ibérica o romana  de más de 50 m. de longitud., tal vez un antiguo camino de acceso. En dirección sur, bajo un higuerón fue encontrada una necrópolis donde fueron destruidas unas doce tumbas, todas ellas tenían elementos de ajuar.

En el lugar aparece gran cantidad de plomo, hallazgo muy frecuente en la casi totalidad de los yacimientos iznajeños, procedente de las minas de Castulo. Este material fue muy usado en conducciones y recubrimientos y en el macizado de determinados muros para impedir filtraciones. Las labores agrícolas han sacado a superficie numerosos restos de estas "tuberías" de plomo, así como diversos materiales de decoración; estucos, pequeños ladrillos, piezas pequeñas de barro con cuadrados y las clásicas pesas de plomo usadas en los talleres de confección textil. Todo lo cual indica la existencia de hornos y talleres próximos dedicados a producir excedentes para su comercialización.

piezas de sigillataLas piezas cerámicas son abundantísimas, encontrándose diversos tipos de sigillatas, algunas con una rica decoración procedentes de Arezo (Italia). Hay abundancia de pequeños trozos de sigillata aretina con bella decoración estampada, con motivos geométricos de círculos, figuras animales y vegetales y otras con relieve aplicado llamado barbutina o barro en estado cremosos que era aplicado a modo de manguera de pastelero creando motivos figurados. También aparece sigillata hispánica de color más claro y sin decoración. Los restos de ánforas, cerámica de cocina, de platos, vasos, jarras, asas de botellas, cuencos y copas forman parte de lo que se ha venido en llamar vajilla de lujo, aunque junto a ellos se encuentran restos de cerámica vulgar. Los famosos platos de engobe rojo son otras de las piezas cerámicas que se dan en abundancia. Esta cerámica presenta en su cara interna un característico color rojo-marrón brillante  llamado pompeyano, porque el tono recuerda al conservado en algunas pinturas murales de Pompeya. La coloración se debe al engobe característico de la cara interna del plato, realizada con una arcilla muy depurada que posee un espesor diez o veinte veces mayor que la sigillata. El exterior aparece liso y sin engobe. Por el espesor de los trozos se les denomina platos-fuentes y presentaban un diámetro muy grande. Este tipo de vajillas comenzaron a fabricarse en la Península Itálica a mediados del siglo II a.C. y fueron exportadas a amplias zonas del Imperio romano hasta la erupción del Vesubio en el 79 d. C.  Tanto la sigillata aretina, como el vidrio que aparece, en color morado, y los platos de engobe rojo son productos romanos, lo que nos da idea del amplio comercio existente en Iznájar durante estos siglos. En este asentamiento el comercio de los productos de origen itálico fue mantenido durante todo el siglo I d.C.

Es probable la existencia de un alfar, pues se encuentran restos de dolias cuya utilidad debió ser la de almacenar cereales, vino o aceite. La arcilla tendrían que traerla de algún lugar próximo. Habría que buscar asimismo el lugar donde se sometía a tratamientos previos como las balsetas de manipulación de las quedan varias, hoy bajo las aguas del pantano, en la zona del Barrio. Aquí hace algunos años, cuando la sequía asoló estas tierras y el nivel de las aguas del Pantano  se encontraba al mínimo, fueron encontradas numerosas ánforas en la explotación de una cantera. Todos estos elementos junto a la cerámica aretina, los platos de engobe rojo o los utensilios de uso cotidiano podrían servir para datar el yacimiento entre los siglos II-I a.C., aunque para ello sería necesario un estudio estratigráfico a cargo de especialistas en la materia.

 anverso de un denario de Adriano reverso de un denario de Adriano

La numismática abarca un dilatado periodo cronológico, desde época ibérica hasta nuestros días. Han sido halladas algunas monedas de la ceca de Malaka, imperiales y bajo imperiales romanas, visigodas, árabes, medievales cristianas en incluso del siglo XIX, lo que prueba la dilatada vida de este asentamiento que seria abandonado en el siglo pasado. 


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