El Paso Antiguo ha sido reconstruido
por el pintor y poeta local Antonio Quintana valiéndose de
testimonios, como los transmitidos por el escritor
Luís de Castro y el recuerdo de las
personas mayores de Iznájar. Se caracteriza por diálogos breves y
gestos expresivos y exagerados.
Los lugares de escenificación eran la
propia calle, durante la procesión insertada en el propio trayecto
en el que se hacían paradas y también otros pasajes en el propio
templo. La representación se producía a lo largo de toda la Semana.
Comenzaba el
Domingo de Ramos con la procesión
de la
Borriquita, que aún se hace igual.
La segunda secuencia se realizaba el
Jueves Santo en el Llano, donde se
escenificaba El Sacrificio de Abraham, La Samaritana, El Lavatorio,
La Ultima Cena, Judas vende a Jesús en el Sanedrín, La Embajada del
Ángel, El Prendimiento, Jesús ante Anás y Arrepentimiento, Jesús
ante Pilatos, Jesús ante Herodes y la Sentencia.
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El Paso antiguo |
La tercera parte se producía el
Viernes Santo, es de la que se
representan hoy más fragmentos intercalados en la procesión del
Calvario, que tiene tres paradas,
las Caídas, que permiten la realización de los “pasos” de “Los
Maladrones”, “los Judíos que se juegan la túnica”, “la búsqueda de
Simón Cirineo” y el Besapiés de los
Apóstoles. Y hasta hace poco se
completaba con los “Encuentros” del Nazareno con la Verónica, Santa
Marcela y la Virgen de los Dolores. Por la tarde en el templo se
hacían las “Tinieblas” (Crucifixión y Descendimiento). Culminaba con
el “arrepentimiento” de los
Judíos en la procesión del Silencio
el Viernes por la noche.
Textos: Ramona
Quintana Luque