EL OLIVAR
Desde
siempre la economía iznajeña se ha basado en la agricultura. En los
últimos años, la práctica totalidad de las tierras productivas están
dedicadas al cultivo de olivar. El desarrollo de la industria
olivarera y el fuerte aumento del precio del aceite han influido
notablemente, en detrimento de las especies de cereal como el trigo,
la cebada o la berza, que antaño cubrieron estas tierras iznajeñas.
En su día también hubo viñedos y productos hortícolas, se cultivaba
lino y matalauva, e incluso existieron algunas minas de hulla. La
cabaña porcina o los rebaños de cabras y ovejas fueron de igual
forma una fuente de ingresos. El aprovechamiento del fruto de la
encina, las famosas bellotas, junto al cultivo de la granada dieron
fama a Iznájar. El paisaje de fincas adehesadas ha dado paso, desde
la implantación del pantano, a la progresiva disminución de los
cultivos cerealistas y las antiguas dehesas se han convertido en
fincas de olivar de tipo medio. Hoy casi todos los agricultores
poseen unas cuantas fanegas de olivos.
La mayoría de los
olivos que encontramos en el término munic ipal
iznajeño son del tipo "hojiblanco", variedad cuya
característica es su alternancia de producción. Representan el
53% del total de plantas, seguidos del "picudo" con un 30% y
el "gordal" un 8%. En menor medida se encuentran el "alameño"
y el "nevado" , con el 3% y 2 % respectivamente. El resto de
variedades tachuno, marteño, manzanillo o lechín son meramente
testimoniales. Las variedades más antiguas cultivadas eran el
gordal y picudo seguidas del alameño, nevado y tachuno frente a las
más modernas como el hojiblanco y marteño. La mayor parte de la
aceituna producida se dedica a la producción de aceite, en torno al
90% de las cosechas. Una pequeña parte queda para el aderezo de la
aceituna de mesa.
El olivo picudo
que se cultiva fundamentalmente en la Subbética Cordobesa, en la
Campiña y el valle de los Pedroches y zona norte de Granada, es la
cuarta variedad en Andalucía por la importancia de superficie
plantada. Aunque, como pasa en Iznájar, nunca llega a ser la
variedad dominante de una comarca. En cambio existe un interés por
esta variedad a causa de la calidad que se atribuye a su aceite,
pero el conjunto de características para su cultivo no favorece su
difusión.
La
preparación y transformación en aceite, se realiza en varias
cooperativas agrícolas o en las almazaras particulares donde además
es envasado para la venta directa al público. En general se consigue
un aceite de alta calidad que presenta un frutado característico con
notas aromáticas y un sabor fluido y equilibrado en el amargo. El
rendimiento medio de este aceite es aproximadamente la quinta parte
del fruto.
En Iznájar, como se
ha señalado, la presencia de otros cultivos es poco significativa.
Existen algunas hectáreas dedicadas a cebada, seguida del trigo,
girasol y algunas hortalizas.
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