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EL
CASTILLO DE IZNÁJAR , SITUACIÓN Y ORIGEN
El
castillo de Iznájar se encuentra situado a 533 metros de altura,
coronando el gran cerro de piedra caliza donde se asienta la Villa.
Pertenece al municipio desde 1991, momento en que el Ayuntamiento lo
compró por seis millones de pesetas a los herederos de los condes de
la Revilla. Tras la compra se realizaron unas obras de restauración
y limpieza, lo que permitió poder ser visitado durante algún tiempo.
En la actualidad se encuentra en un lamentable estado de ruina, sin
permitirse la entrada al recinto. En el trascurso de las tareas de
desbroce llevadas a cabo se localizaron restos de cerámica, puntas
de flechas y balas de cañón. Otros restos arqueológicos fueron
encontrados por los propios obreros en las tareas de desescombro. La
Corporación municipal reconoce que actualmente
"las condiciones de conservación son pésimas y se está deteriorando
a un ritmo vertiginoso". Con objeto de
paliar en parte la situación, ha aprobado en fecha reciente una
propuesta de actuación para su conservación y restauración.
Esperemos que su puesta en marcha no se demore demasiado y en un
futuro próximo podamos celebrar la recuperación de una parte
importante de nuestro patrimonio histórico.
Dada su posición
estratégica, flanqueado por el rió Genil y el arroyo de Priego, la
fortificación debió constituir un espolón inexpugnable desde el cual
se controlaba el paso de las antiguas rutas que pasaban por su
territorio, alcanzando su máximo esplendor durante las guerras de
reconquista. Como indicamos a continuación nuestro Hisn Ashar es el
fruto de numerosas construcciones y reconstrucciones desde su origen
hasta la conquista definitiva por tropas cristianas en tiempos de
Juan II de Castilla. A partir de ese momento paulatinamente decaería
su importancia estratégica hasta llegar a nuestros días en un
lamentable estado de ruina.
La fecha de su
construcción es incierta. Los primeros datos sobre el particular los
encontramos en un manuscrito realizado a finales del siglo XVIII
para el diccionario de Tomás López donde se dice que fue construido
por los árabes en el año 726:
"Poco después de la luna de Túnez , el segundo del año de la Hixera
de ciento y cinco, que concuerda ese año con el de N. Señor de 726
el rey de Granada llamado Buiz Abenhabur ganó al rey de Córdoba
llamado Abdilvar la Ciudad de Málaga que era a la parte occidental
de aquel Reyno en la Cora del mar Mediterráneo, donde murió la hija
del Conde D. Julian llamada Florinda, dejándola bien fortificada,
por que se temía no fuese de nuevo el Rey de Córdoba para volverla a
cobrar; para asegurar aquella frontera mando labrar un Castillo
hacia la parte del norte, en una sierra aspera entre él, y el rey de
Córdoba, al cual puso por nombre Hizn Axar, y le guarneció de gente
de guerra para guardar aquel paso."
Para el
cronista oficial de la villa, D. Ángel Aroca, las primeras piedras
se pusieron unos años más tarde, pues dice de Iznájar que la villa
"surge y toma su nombre de un castillo erigido hacia el año 742,
cuando una división de árabes del Jordán recibió como territorio de
asentamiento la cora de Rayya."
No todos los
historiadores que se han ocupado del estudio de nuestro castillo
sitúan su origen en los primeros años de dominación árabe. Para
algunos el núcleo original se debió construir en época visigoda y
hay quien afirma que puede tener un origen anterior, quizás ibérico
o romano. Las fuentes no aclaran la cuestión, pues las primeras
referencias al castillo datan de la etapa emiral, cuando se subleva
en la Cora de Rayya, contra los omeyas de Córdoba el muladí Omar ben
Hafsún. Hasta el momento no han aparecido restos arqueológicos que
pudieran indicar una fecha anterior a este periodo, claro está que
difícilmente pueden aparecer estos restos, si no se ha producido
excavación arqueológica alguna en su recinto. En cambio se tiene
constancia de que a la llegada de los musulmanes a la Península ya
existían fortificaciones, citadas en los textos con los nombres de
Castra o Turrus. La mayor parte de los castillos de la comarca
fueron en sus orígenes muy antiguos, remontándose sus primeros
vestigios a los romanos y algunos son anteriores. Unos sufrieron
reconstrucciones posteriores y otros fueron construcciones
almohades, quienes aprovecharon en los existentes todo lo útil de
épocas anteriores. Tenemos ejemplos de numerosos castillos,
importantes en el periodo de dominación musulmana, pero todos ellos
con un origen romano. El castillo de Belda, en Cuevas de San Marcos,
ya era citado por Ptolomeo; el de Alcahudete es de origen romano
convertido en árabe; el de Priego está reedificado sobre otro
anterior romano; el de Algar (aldea del término municipal de
Carcabuey) fue construido en una colina escabrosa y era citado en
las fuentes latinas como castella; la fortaleza de Carcabuey
fue edificada sobre un castellum romano en la segunda mitad
del siglo IX y la Torre de Zambra (Cisimbrum) tiene también un
origen romano y era citada por Plinio.
Que
el castillo de Iznájar existía con anterioridad a la llegada de los
árabes a la península, si bien su estado debía ser ruinoso, parece
ser una realidad y posiblemente estos árabes se encargaron de
reconstruirlo en fecha imprecisa, aunque su origen se remonte a un
oppidum ibérico, como pone de manifiesto la aparición de un
exvoto ibérico en la Plaza Nueva o las puntas de flecha antes
mencionadas, dentro del mismo recinto del castillo. Un indicio
importante que apunta en este sentido son los restos de las
edificaciones que aún se conservan de la fortificación, y el tipo de
obra: muros de sillería. En la construcción del castillo se aprecia
el predominio de sillares de arenisca y de argamasa, obra propia de
romanos y visigodos, careciendo por completo del empleo de ladrillos
en su cimentación. Bajo la Torre del Homenaje, en el recinto murado,
se aprecian los sillares almohadillados propios de las
construcciones ibéricas y romanas. Las fortificaciones andalusíes,
por contra, suelen ser de tapial y sin almenas, empleando en general
el ladrillo, y la sillería solo en puertas, esquinas o
contrafuertes. Todo lo cual induce a pensar en un origen visigodo o
incluso romano, pudiendo remontarse a época ibérica.
Iznájar en
opinión de Basilo Pavón figura entre
las ciudades islámicas levantadas sobre el solar de las antiguas
ciudades mayores, villas y pueblos al amparo de una fortaleza
relevante sin el rango de madina pues los hábitats que se describen,
casi siempre han proporcionado algún vestigio preislámico que
justifica su condición de ciudades renacidas.
La situación estratégica que ocupa, unida a las numerosas cuevas
existentes en sus inmediaciones, debió constituir un hábitat
excelente para los pueblos indígenas que vemos asentados en las
tierras iznajeñas desde época Paleolítica, lo que induce a pensar en
un temprano poblamiento de la peña. Algunas de las cuevas habitadas
en la actualidad del Caganchuelo o El Calvario debieron estar
ocupadas ya durante el neolítico. Se han encontrado piezas de silex
de esta época durante la construcción de viviendas en las calles
inmediatas a La Villa.
Pero la prueba más
clara la tenemos en la toponimia.
La palabra Iznájar procede de la unión de dos vocablos árabes :
Hisn
y
Ashar. El Hisn tenia en época
árabe el significado de castillo en colina, construido normalmente
en una elevación del terreno que dominaba todo su contorno.
Ashar
por el contrario no tiene un
significado concreto, pues aunque el profesor Asín Palacios tradujo
este nombre por alegre, bien pudiera tratarse de un antropónimo
(nombre de persona) y su origen sea anterior a la época árabe. En la
Historia de España de Menéndez Pidal encontramos Iznájar como un
topónimo árabe, donde Ashar es el ejemplo de pervivencia del viejo
nombre ibérico o romano :
"Esta palabra entraba a veces en la composición de un topónimo
puramente árabe (como Hisn al-lawz = Iznalloz o Hisn al-qasr=
Aznalcazar) pero por lo común, el viejo nombre romano o ibérico
subsistía sin modificación precedido o no de la palabra hisn por
ejemplo, Iznájar, en la región de Granada, correspondiente al
topónimo árabe Hisn Ashar."
Solo debemos puntualizar esta apreciación en que Iznájar no se
encuentra en la región de Granada , pues aún pertenece a la
provincia de Córdoba. |