De la calle “de Córdoba”

  A D. Serafín Elena García, cura emérito de Iznájar, fallecido en el hospital de Cabra el pasado 29 de marzo, a los 86 años de edad, incansable investigador de nuestra historia y amigo personal.

In memoriam

  Los iznajeños esperamos cada año con expectación la Revista anunciadora de las Fiestas Patronales, en especial los que por una u otra razón vivimos fuera. Para nosotros siempre existe la ilusión de poder leer nuevos artículos: de nuestra historia, de algún personaje conocido, de la Virgen de la Piedad o de cualquier anécdota ocurrida en el pueblo durante el año. Desde que tenemos varios cronistas oficiales la expectación es aún mayor, pues suponemos que en sus crónicas podremos encontrar informaciones veraces, contrastadas y de calidad.

  Sin embargo en la Revista de Feria del pasado año se publicó un artículo titulado “El nombre de nuestras calles” firmado por Antonio Quintana, Cronista Oficial de la Villa, quién aseguraba que al leer el nombre de una de nuestras calles, se dio cuenta “que desconocía por completo quién era el personaje, y cuáles fueron los valores que se le atribuyeron para merecer tal honor”. Y que más tarde pudo comprobar “que no solo era uno, sino varios los nombres que no pude identificar”, entonces pensó que “esto quiere decir que el mismo desconocimiento que tengo yo sobre el asunto, lo deben de tener la mayoría de los paisanos”. Confieso que tras leer la totalidad de la crónica quedé bastante impresionado al constatar que la información aparecida sobre algunas calles del pueblo no se ajustaba a la realidad histórica.

  No está en mi ánimo desprestigiar al autor, ni criticar su opinión que me parece muy respetable. Solo me gustaría arrojar un poco de luz sobre el nombre de todas las calles de Iznájar que cita, pero atendiendo a la invitación que me hace la Alcaldesa-Presidenta del Ayuntamiento de Iznájar (Córdoba) y el Hermano Mayor de la Cofradía Ntra. Sra. de la Antigua y Piedad, para participar con mi colaboración escrita en la elaboración de la Revista anunciadora de nuestras Fiestas Patronales de 2012 y respetando el ruego  encarecido de que los escritos no excedan de tres páginas, no tengo más remedio que limitar los comentarios a una de ellas: la calle Córdoba.  

  Decía nuestro cronista que “Esta calle no se llama así, como todo el mundo cree, en homenaje a la capital de nuestra provincia, sino que se dedicó a Don Francisco de Casasola y Córdoba” y que “seguramente por la extensión de su nombre se quedo solo con su segundo apellido, lo que ha permitido la confusión”.

la calle Córdoba

La calle "de Córdoba" en la actualidad

  Desde luego esta opinión contrasta con la del alcalde don Juan Muñoz Gutiérrez, quién el día 21 de septiembre de 1910, asistido del secretario del Ayuntamiento presidió una sesión supletoria de este día, correspondiente al lunes anterior que no pudo tener efecto por falta de número de señores concejales. En el punto segundo de ese Pleno municipal la corporación acordó “dar el nombre de calle “de Córdoba” a la parte de los extramuros comprendidos desde La Puerta de la Muela (hoy denominada 9 de junio de 1910) a la Venta de Santa Lucía en vista de que la reciente construcción de edificios forman una nueva alienada...”.

  En el acuerdo no se percibe deseo alguno de nuestros ediles por homenajear a la capital de la provincia, sencillamente impusieron el mismo nombre con que era conocido el lugar donde se habían construido los edificios que formaron la calle: el camino de Córdoba.    

la calle Córdoba a principios del siglo XX

Iznájar a principos del siglo XX

  En cuanto al personaje del que supuestamente toma el nombre la calle, cabe apuntar que hasta 1993 era desconocido en Iznájar. Su descubrimiento se debe a un historiador alemán, D. Udo Grub, quién el 30 de enero de 1993 escribió a D. Serafín Elena García, para agradecerle la trascripción de la partida de bautismo del señor José de Casasola y Córdoba que D. Serafín le había enviado con anterioridad.

  Escribía D. Udo en su carta que “sobre esta persona no se sabe mucho, desempeñó los cargos de Capitán, Maese de Campo y Familiar del Santo Oficio de la Inquisición. Me faltan también noticias sobre su llegada a América Central, pero supongo que fue en los últimos años del siglo XVII y casi enseguida fué encargado de los más importantes puestos locales como Alcalde Ordinario de la capital Cartago (1708, 1711 y 1712) y suplente del gobernador (1711, 1712-13). En el año 1700 contrajo matrimonio con una señora de las mejores familias de la provincia, cuya descendencia Vd. puede ver más adelante. Hoy existen solamente descendientes por ramas femeninas, por lo cual el apellido Casasola se extinguió en Costa Rica”.

partida de bautismo de D. José de Casasola

Partida de bautismo de José de Casasola Córdoba

  Continuaba la misiva con un resumen de los datos del personaje; que nació y fue bautizado el 21 de noviembre de 1667 en Iznájar (Córdoba/España), que sus padres fueron Juan de Casasola y Manuela de Córdoba, que se casó el 26 de diciembre de 1700 en Cartago con Águeda Pérez de Muro y Echevarría Navarro, que murió el 27 de abril de 1713 en Cartago, que  fueron sus hijos José Francisco, Juan Manuel, Antonia y Josefa, etc. 

  En ningún apartado el autor alemán mencionó “que murió y fue enterrado en un cementerio de dicho país, que no hace mucho destruyó e hizo desaparecer la subida del río Reventón”. Si bien es cierto que nuestro pariente y amigo, D. Manuel Galeote, en una de sus visitas a Costa Rica en el verano del año 2000 estuvo buscando el cementerio de hombres ilustres y descubrió que tal cementerio había desaparecido como consecuencia de una avenida del río Reventón. De cualquier forma, la búsqueda hubiera sido infructuosa, pues D. José de Casasola fue enterrado el 28 de abril de 1713 en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Cartago, entonces una pequeña iglesia, convertida años más tarde en una catedral que no acabaron de finalizar debido a uno de los muchos terremotos que asolan la región. Por cierto, conviene aclarar que geográficamente Costa Rica se encuentra en Centroamérica, zona donde son relativamente frecuentes los fenómenos de esta naturaleza.

la catedral de Cartago (Costa Rica)

Catedral de Cartago (Costa Rica)

  Con los datos aportados por D. Udo, nuestro párroco publicó una crónica que vería la luz en 1995, en el libro Iznájar: Migajas de su historia. Siglos XV, XVI y XVII, publicado por el Excmo. Ayuntamiento de Iznájar, en la colección Temas de Iznájar, con dibujos y portada de Antonio Cantero Caballero. En este relato ficticio se aseguraba que el sepelio de D. José tendría lugar “en el cementerio de hombres ilustres de la ciudad”, cuando en realidad Cartago nunca tuvo cementerio de hombres ilustres y los muertos eran enterrados directamente dentro de la única iglesia existente, como era costumbre habitual en España y sus posesiones de ultramar en esos momentos.

  Desgraciadamente la existencia de este ilustre iznajeño no fue conocida por sus paisanos hasta el mentado año de 1995, en que D. Serafín lo hizo público y por tanto el personaje no ha podido dar nombre a calle alguna, y menos a la calle “de Córdoba”, bautizada de esta guisa en 1910.  

Miguel Villalba

 

don Serafín

D. Serafín nació en Iglesia Rubia (Burgos), el 24 de marzo de 1926. Fue ordenado presbítero el 17 de junio de 1951, en la Santa Iglesia Catedral de Córdoba. Comenzó su ministerio sacerdotal en Lucena como Coadjutor de San Mateo Apóstol y Capellán de las MM. Carmelitas Descalzas, de 1951 a 1954; y como encargado de Santiago, desde diciembre de 1953 hasta julio de 1954. El 25 de julio de 1954, fue nombrado Párroco de Santiago Apóstol en Iznájar, y seguidamente estuvo encargado de las Parroquias del Buen Pastor (1962), Jesús Nazareno (1954), Ntra. Sra. de Gracia (1962), Ntra. Sra. de La Asunción (1954) y San José (1966). Fue nombrado Párroco Emérito de Santiago Apóstol de Iznájar, el 11 de octubre de 2002, y confesor de las RR. Salesianas.

 

Mis crónicas

 El patronazgo de la virgen de La Piedad

 De la calle "de La Hoya"

 De la calle "de Córdoba"

 Aljibe de la Iglesia de Santiago

 Iznájar cantón independiente

 

Crónicas de D. Ángel Aroca Lara

Cronista Oficial de la Villa

Ángel Aroca

Iznájar hace un siglo

La guerra del pan y el queso

Sobre el origen de Villanueva de Tapia

Nostalgia de la tierra mia

Iznájar: de nacar sobre el agua

Alonso de Doblas García

El arcángel que voló hasta el sur

La agricultura en Iznájar mediado el siglo XVIII

 

Crónicas de D. Manuel Galeote López

Cronista Oficial de Iznájar

Ángel Aroca

Las Chozas: noticias históricas de una aldea iznajeña

Entre La Alcuilla y El Ventorro

Orígenes no franquistas del embalse del Genil(1900)

Crónica de D. Antonio Cantero Caballero

Antonio Cantero

Tres eran tres: Paquillo, Mi cojo y Nikola

 

 

 

 

 

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Domingo, 16 Junio, 2013 11:44 PM

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